DIARIO DE VACACIONES SEMANA SANTA’ 03.
MARRUECOS INTENSO
| LOS PROTAGONISTAS. |
Voy a presentar brevemente a los protagonistas de este viaje:
Julia: Para los amigos, Julita. Chica incansable, incombustible, con infinidad de recursos y soluciones, y dura como ella sola, como lo demostró en el Tubkal. Frases que suele escuchar: ¡lo que diga Julita!, Julita dinamita, Julita mucha marcha…, etc.
Ana: Fue la cuarta pasajera. Hasta el último momento no estaba seguro su embarque. Chica también con infinidad de recursos, supera todos los obstáculos, y destaca por su cultura del reciclaje, no se tira nada de nada.
César: Alma mater del viaje. Ya había estado 2 veces antes y fue el que preparó la ruta. Entusiasta, con imaginación desbordante y parece hacer fácil lo difícil. Destaca, entre otras, su capacidad de negociar precios.
Gustavo: Humilde escritor de este relato, cuya descripción prefiero que hagan otros.
| SABADO 12 DE ABRIL DE 2003. PASAR A AFRICA. |
Salida sin problemas con el freno de mano (ver vacaciones Verano’ 02). Hacia las 11:30 p.m. estamos ya en carretera. Conducimos todos rotando por periodos de unas 2h. No hay problemas de tráfico y hacia las 7h a.m. llegamos a Algeciras. El ferry Algeciras-Ceuta nos cuesta I/V unos 230€.
Los trámites en la aduana marroquí son muy lentos. Por eso es recomendable organizarse en las colas para acelerar el proceso:
Primero se coge el papel para introducir el coche en el país. Aunque ya habré gente haciendo cola, ellos ya lo tendrán cumplimentado. Así que sin esperar, te cuelas y pides uno en ventanilla. Esta cola tarde mucho, mucho. Pero que mucho, mucho. Así que paciencia
A la misma vez, otro va a hacer el trámite de sellar los pasaportes. El pasaporte sellado del conductor será requerido en el trámite de los papeles del coche.
Hemos tenido suerte con las colas, abrían una para los papeles del coche y nos pilló cerca. Es como cuando una cajera del supermercado abre y el más avispado se coloca el primero. Ya entramos en Marruecos.
Todo está muy verde. Parece la “Asturias de Marruecos”. La carretera no es muy buena. Es estrecha y con el firme en mal estado. En el borde del arcén hay gente aislada, quieta, como esperando. Parecen “mojones kilométricos” separados de forma uniforme. Parece ser que esperan a los “Grand Taxis”, que son coches mercedes antiguos que hacen la función de transporte público. Llegan a meterse hasta 10 o más personas con toda normalidad.
Tardamos unas 2h para recorrer unos 90Km y llegamos a Chefchaouen. Empezamos a buscar alojamiento. Cargamos con todo el equipaje hacia una pensión que tenía habitaciones libres y al llegar nos dicen que si éramos los que teníamos la reserva. Como no somos nosotros, nos quedamos sin alojamiento.
Cargamos con todo el equipaje durante un rato hasta que encontramos una habitación de 3 (Pensión Zenika, 40 DH pp + 20 DH el cuarto). Uno dormirá en el suelo. César negocia y saca un mejor precio por el cuarto. Aquí nos enteramos de que en Marruecos son 2h menos, así que tenemos más día por delante. Ahora son las 11:15h (hora local). Comemos en el restaurante Granada. Comida típica casera marroquí a buen precio. Luego nos fuimos a tomar un té a la menta.
Hora de la siesta. Recuperamos fuerzas durante 2h. Tras levantarnos nos vamos al Hammam privado que teníamos reservado a las 6h p.m. En principio, la duración era de 1:30h, pero nos estuvimos 2h disfrutando como nadie, con enjabonados a 6 manos y aclarados magistrales del MAESTRO CUBERO “Hammam-César”.
Llegamos a la pensión y nos damos masajes con aceite de lavanda a la luz de la luna con un cielo estrellado. Los vecinos de las azoteas cercanas alucinan.
Cenamos en un restaurante muy bien decorado y a la luz de unas velas. La cena no ha estado tan buena como la comida. Hay una especia que les ha estropeado la mayoría de los platos, porque todo el mundo se quejaba de lo mismo. Durante la cena, un policía secreto (iba de paisano) le quita una china de costo a una chica portuguesa que cenaba a nuestro lado. Además el poli echa la bronca al dueño del restaurante.
Nos tomamos otro té antes de meternos en la piltra para descansar. Mañana vamos a Marrakech y hay que madrugar.
| DOMINGO 13 DE ABRIL DE 2003. CONDUCIR POR MARRUECOS. |
Día de carretera. Tenemos que llegar a Marrakech, son unos 600Kms. El día está soleado. No se puede ir muy deprisa, debido a la carretera, así que disfrutamos del paisaje. Sigue siendo muy verde.
Entramos en la autopista. En uno de los peajes nos quedamos sin Dirhams. El de la taquilla no nos quiere aceptar euros, pero se ve forzado a cogerlos porque estabamos preparando una cola de la leche. “Trés gentil!” Le decimos.
Al atravesar Casablanca creemos que nos hemos perdido. Nos salimos en un desvío y hacemos una pirula para cambiar de sentido y oímos una bocina de un camión-trailer al que interrumpíamos. Seguimos sin saber si vamos bien. Solución imaginativa de César. Me dice que baje la ventanilla y se pone a la misma altura de otro coche en una carretera que sería como la M-30 de Casablanca y me dice que le grite: “ MARRAKEEEEECH….???”. El conductor sonríe y asiente. Así que vamos por el camino correcto. Un poco más adelante echamos gasolina (sin dirhams, por supuesto, aunque nos cambia el gasolinero) y empiezo a conducir yo.
Aquí se acaba la autopista, y lo único que puedo decir de la conducción marroquí, es que es, como mínimo muy creativa, imaginativa (adelantamientos dobles y triples con coches de frente, por ejemplo). Prefiero no dar más detalles.
Llegamos a Marrakech mucho antes de lo previsto. Es el último día de un periodo de fiestas. Todas las calles están atestadas de gente. Nos llegamos a meter con el coche hasta un puesto de la feria. Una vez aparcados, encontramos alojamiento, con un poco de dificultad, por 100 DH la habitación doble sin baño.
| LUNES 14 DE ABRIL DE 2003. TUBKAL: EL SEÑOR DE LOS ANILLOS O EXCURSION EN MULA. |
Nos despertamos pronto, pero en el desayuno nos entretenemos más de lo normal y salimos algo tarde para Asni e Imlil, dirección al Tubkal, que es la cumbre más alta de Marruecos.
Queremos echar gasolina sin plomo, pero las gasolineras que encontramos no tienen. Habría que volver a Marrakech (ya hemos hecho unos 30 Km). Decidimos seguir y racionar la que tenemos.
De camino a Imlil el tiempo empeora. Está lloviendo y hace frío. Al llegar a Imlil, César negocia el alquiler de los crampones y los piolets. Son muy caros ( unos 70 DH pp). Decidimos no alquilar y probar en el refugio, en la base del Tubkal.
Cuando queremos empezar a andar es la 1:15h p.m. y está nevando. Nos dejamos guiar por unos niños, que nos indican el inicio del camino. Los muy “capullos” nos estaban indicando mal. Oímos que viene un señor corriendo y nos da las llaves de nuestro coche que se me habían caído al cambiarnos para salir y además nos indica el camino correcto para el Tubkal. Menos mal que todavía quedan almas caritativas.
Empezamos la ruta y el tiempo empeora. Pasamos por un mar de piedras (cantos rodados). Al otro lado ya está al camino de ascensión. Aquí nos encontramos con Mª José y Fran. Son amigos de Kiko y conocen nuestra asociación y que veníamos al Tubkal. El mundo es un pañuelo. Tras unas 2:30h de subida hay una parada para tomar un té. Seguimos rápido, para no enfriarnos, porque sigue nevando y hace frío. La ventisca y el frío va en aumento. Nos cruzábamos con gente que bajaba y cada uno nos decía un tiempo distinto para llegar hasta el refugio. Julia tiene problemas con una pierna y llevamos su mochila entre César y yo. No vamos bien equipados: nos faltan guantes, braga para la cara y algún chubasquero no aguanta bien la nieve. La subida se está haciendo muy dura, sobre todo por la incertidumbre sobre la distancia que nos quedaba hasta el refugio. Esta es una imagen muy parecida a la del Señor de Los Anillos (I) cuando están intentando rodear una montaña.
En un momento de desesperación, ya que se nos hacía de noche y llevábamos unas 3h de ventisca, pasando mucho frío, encontramos en una ladera del camino una mula perdida de los porteadores que suben y baja material constantemente. Le grito a Julia: ¡Juliaaaaa, coge esa mulaaaaaa!!!!!. Para mí fue cómo si se nos abriese el cielo, casi nos salva la vida. Deshacemos, con dificultad, porque tenemos las manos congeladas, el nudo de las bolsas para cargar nuestras mochilas en la mula. Yo iba un poco más ligero, así que empiezo a andar rápido para encontrar el refugio.
A unos 500m más adelante se deja entrever entre la nieve y la niebla algo que tiene pinta de ser una construcción (no roca como llevábamos viendo durante las últimas 6h). Es el refugio. Pero hay tanta nieve que no se ve por donde hay que cruzar para llegar a él. En el refugio entregamos la mula y a duras penas puedo explicar en francés cómo nos la habíamos encontrado. ¡Por fin hemos llegado!
| MARTES 15 DE ABRIL DE 2003. DISFRUTANDO DEL TUBKAL. |
Nos levantamos pronto. Hace un día increíble. Estamos “hechos polvo” después de la paliza del día anterior. La mayoría de los montañeros que están en el refugio van a hacer la subida a la cumbre. Son unos 1.000m de ascensión por paredes de hielo, y la subida y bajada son unas 7-8h. Para ser realistas, no estamos preparados ni técnica ni físicamente. Decidimos iniciar la bajada a Imlil y disfrutar del paisaje que es precioso. Tardamos 5h en la bajada. Parece mentira que hayamos subido tanto.
Comimos algo (bocata de sardinas con tomate) en Imlil y nos volvimos a Marrakech. Encontramos un alojamiento mejor, cerca del anterior y muy cerca de la Plaza de Djemma el-Fna por 100 DH habitación doble sin baño. (Os vais dando cuenta de que lo del baño y ducha en la habitación no se estila, para que vayáis contando los días que te puedes tirar sin ducharte..)
Necesitamos asearnos, así que vamos a un Hammam de los que utilizan los marroquíes habitualmente. Chicos y chicas por separado. Ahora podemos comprobar en nuestras propias carnes el guante exfoliante, parece que te están despellejando vivo. Te enjabonan unas 3 veces de arriba abajo. Nos dan un masaje más bien cortito, pero que se agradece.
Vamos a cenar a los puestos de la Plaza de Djemma el – Fna, como hicimos el día 13 al llegar. Comida barata y variada en un ambiente de feria.
| MIERCOLES 16 DE ABRIL DE 2003. EN MARRAKECH. |
Este día deberíamos haber dejado Marrakech, pero estamos muy cansados como para hacer unos 300 km que teníamos previstos. Nos quedamos en Marrakech y nos saltamos la visita que teníamos prevista hoy (un cedrezal).
Anduvimos por el zoco de forma tranquila y relajada. Hay mucha variedad de todo. Al callejear entre los puestos llegamos a los talleres de los artesanos, donde se puede ver como trabajan, sobre todo el hierro y el cobre.
Decidimos no comprar, ya que parece ser que en Fez es más barato y así cargamos menos tiempo con los regalos en el coche. Decisión, en principio errónea, como ya veremos.
Por la tarde visitamos el palacio real El Badi. Después de pasear dentro de los jardines un poco, decidimos contratar a un guía para que nos explique. El grupo que se forma es de un intercambio de estudiantes franceses y marroquíes. El profesor marroquí da clases de español, así que nos traduce casi toda la visita que era en francés. Al final le pedimos que escriba nuestros nombres en árabe en una página de la guía y nos enseña a decir, gracias: “chocran” y no: “la”.
Tenemos hambre y nos metemos en una bocadillería típica. Esta llena de marroquíes que nos ayudan a elegir entre los distintos tipos de bocatas. Hay música ambiente actual (pop-rock marroquí, suena bien) y la comida está buenísima y barata.
Andando de vuelta al hotel, paseando por el zoco, nos encontramos con Mª José y Fran que estaban buscando alojamiento. Ellos sí subieron a la cima del Tubkal. Les ayudamos a mover el equipaje. Todo está completo y al final encuentran una habitación doble por 180 DH. Hay mucho turista en Marrakech.
Una vez alojados, nos tomamos un helado. Paseamos para ver las distintas atracciones de la Plaza de Djemma el - Fna y luego cenamos algo en los puesto que hay en la misma plaza. Paseamos un rato por las calles de alrededor. Hace una noche estupenda con una intensa luna llena.
| JUEVES 17 DE ABRIL DE 2003. CASCADAS DE OUZOUD. |
Volvemos a desayunar en el Café Mic-Mac, como los anteriores días que hemos estado en Marrakech. Nos vamos a ver las cascadas de Ouzoud. El día está medio nublado, casi mejor para que no haga tanto calor.
El paisaje durante el camino es muy verde. Se sigue pareciendo a Asturias. Llegamos a las cascadas. Es un circuito circular de unas 2h de duración. Un guía se ofrece a mostrar el entorno por la voluntad. El paisaje es impresionante. Todo está muy verde y lleno de agua. Parece que estamos en el caribe o centroamérica.
Tras discutir un poco con el guía pro el dinero que le habíamos dado (…era la voluntad…) nos hacemos unos bocadillos. Nos echamos la siesta con el sonido de las cascadas de fondo.
Salimos de camino a nuestro próximo destino. Se nos hace de noche en la carretera. La noche está muy clara por la luna llena. Conducir de noche es un peligro. Hay más tráfico que durante el día y no se ve casi nada. Hay gente continuamente andando por la carretera. No nos da tiempo a llegar a nuestro destino y decidimos parar en la próxima localidad importante que es Kenifra.
Aunque no aparece en la guía (el lugar que aparece es Kenitra) como estamos un poco cansados preguntamos por un hotel que indica la guía (de Kenitra, por supuesto), y al final nos indican un hotel. Es muy tarde y no tenemos muchas alternativas. Nos cobran 50 DH pp y no nos parece que esté muy mal. Pero al entrar en las habitaciones nos tenemos que hacer las camas, con mucha suciedad y en los servicios no se puede entrar del olor que desprenden.
| VIERNES 18 DE ABRIL DE 2003. CUEVAS DE FRIOUATO. |
Tras salir cuanto antes del foco infeccioso en el que nos habíamos alojado, vamos a buscar una “patisserie” para desayunar. Al aparcar hay 2 chicos que empiezan a discutir por ver quien nos limpiaba el parabrisas. Se empiezan a pegar y otro intenta separarlos. Ante el mal rollito no nos bajamos del coche y vamos a buscar otra.
Nos dirigimos a las cuevas el Friouato, y tenemos que pasar por Fez. El paisaje hasta Fez es muy bonito. Al entrar en Fez nos despistamos para poder seguir la carretera dirección a Taza. A veces es mejor no preguntar porque te despistan más de lo que uno ya está.
En nuestro mapa no hay tanta definición de las carreteras y tardamos mucho en encontrar la cueva. Son las 6 p.m. Mostapha, el guía de la gruta, estaba tomando unos whiskies con unos vascos que ya habían visitado la gruta. Nos dice que es tarde, pero que en unos 20 minutos nos atiende. Necesita tiempo para que se le pase el puntillo que tiene, pero finalmente parece que no se recupera de los whiskies y se va dormir la mona. En su lugar nos guía su hermano Karim y otro chico que trabaja con ellos. Entramos a la cueva hacia las 6:30h p.m. Toda la gruta sola para nosotros y la visita durará unas 3h.
Hay que descender unos 250m por unas escaleras. Es un hueco en la montaña y desde abajo se ve cómo si estuviéramos en dentro de un cráter. Seguimos descendiendo, ya sin escaleras y hay que meterse por huecos en los que una persona un poco grande no cabría. Las luces que llevamos no iluminan demasiado y no se puede apreciar toda la amplitud de la gruta. No es muy complicado y a veces tenemos que pasar por zonas con agua que nos llegan hasta media pierna.
Durante el recorrido hay 2 linternas que se quedan sin pilas (previsión marroquí). Somos 6 y tenemos 4 linternas. Las chicas van con los guías y César y yo cada uno con una linterna.
Karim, el hermano de Mostapha, va de la mano de Ana y parece que le está haciendo serias proposiciones de matrimonio. Al principio hay un poco de guasa con el tema, pero al final Ana se encuentra un poco incómoda con la situación y quiere salir cuanto antes.
Llegamos al final de la excursión para los turistas. Más adelante, a través de un estrecho hueco en la pared, el recorrido es para espeleólogos. Junto a nosotros hay una sima de 72m de caída. La gente que quiera seguir debe ir correctamente equipada. En esa zona se atraviesan cámaras de estalactitas y estalagmitas, que están completamente llenas de agua y que se deben atravesar a pulmón.
En este punto apagamos todas las luces y nos mantenemos en silencio para sentir la gruta por dentro en una oscuridad absoluta.
Después del experimento retrocedemos sobre nuestros pasos para ir hacia la salida. Los guías bromean varias veces sobre cual es el camino a seguir, como si estuviéramos perdidos, pero es fácil encontrar la salida.
La última subida de 250 m por las escaleras se hace un poco cansada. Al salir está lloviendo. Mostapha nos dice que había visto como nuestro coche se desplazaba un poco debido a la riada de agua que venía de la montaña. Como todavía estaba bajo los efectos del alcohol, cerro la puerta de su habitación y se dijo: “..que sea lo que Alá quiera…”
Parece ser que en las 3h que estuvimos en la gruta había llovido como no la hacía desde hace mucho tiempo. La carretera estaba llena de pequeñas rocas que la corriente había arrastrado. Estábamos a más de 50 Km de cualquier punto conocido y seguía lloviendo a mares. El ofrecimiento de Mostapha de quedarnos en su casa, nos vino que ni caído del cielo (como la mula del Tubkal).
Desde el coche hasta la puerta de su casa nos volvimos a empapar. Ya dentro nos cambiamos otra vez de ropa y su mujer iba a preparar tallín de pollo para cenar. El pollo era de los que ellos mismos criaban y en 2 segundos le vemos pasar primero vivo y luego en 2 piezas con la cabeza cortada.
Mientras se hacía la cena estuvimos charlando con Mostapha. Nos contó que se casó con 25 años y que había conocido a su mujer (prima carnal suya) sólo 5 días antes de la boda y que fue apañada por las madres de ambos.
La fiesta de la boda duró 5 días, que se dividen en la pequeña fiesta (los 2 primeros días) y la gran fiesta (los 3 siguientes). Mataron 7 vacas para dar de comer a los más de 1.000 invitados. Aquí las familias son muy grandes. Desde que se casó había tenido un hijo cada año, en total 5 hijos, y pensaba tener otros 3.
También estuvimos hablando, medio en broma medio en serio de la boda Karim-Ana.
Cuando la cena estuvo preparada, la mujer se sentó con nosotros. No hablaba mucho ya que no sabía francés. Era muy guapa pero estaba un poco desmejorada por tanto embarazo. Ahora tenía 23 años y se casó con 18 años. Eran ya casi la 1:30h a.m. Nos fuimos a dormir a nuestros sacos. Afuera todavía llovía con fuerza.
A la mañana siguiente desayunamos leche, té a la menta, mantequilla y pan tostado, todo elaborado en la propia casa. Estaba todo muy bueno. No nos quiso cobrar, así que en agradecimiento a su hospitalidad cada uno les dimos algo de nuestras pertenencias: camisetas, guantes, una brújula, colonias, etc.
Nos hicimos unas fotos con sus hijos que ahora ya no tenían tanto miedo a acercarse. Les enviaremos una foto ampliada de su familia para que la puedan colgar en su casa. Nos despedimos con la sensación de haber pasado unas horas muy agradables con una familia marroquí. Nos ponemos rumbo a Fez.
| SABADO 19 DE ABRIL DE 2003. DE COMPRAS EN FEZ. |
De camino a Fez vemos lo mal que están las carreteras por la lluvia del día anterior. César pasa por una zona encharcada y quiere que le hagamos una foto conduciendo tipo rally. De camino sacamos fotos al torrente de agua que cae de la montaña y a algunas zonas inundadas. Es increíble lo que llovió.
Llegamos a Fez, y nos cuesta encontrar alojamiento. Hay mucho turista. Al final encontramos una habitación para los 4 por 300 Dirhams. Es algo más caro de lo habitual, pero la habitación está bien.
Sacamos todo lo que llevamos húmedo de la cueva y montamos un tendedero improvisado dentro de la habitación para que se seque. Las botas en la ventana con las suelas hacia dentro parece una imagen de “murieron con las botas puestas”.
Salimos y bajamos por las calles estrechas y enseguida estamos en el zoco. Lo primero era buscar un sitio para comer. Al rato encontramos un pequeño local típico para marroquíes. Comimos en el exterior, con las manos, tallín unos pinchos de carne y sopa de judías.
Con el estómago lleno, vamos buscando los talleres de los artesanos para verles trabajar. Hay un inconveniente: el zoco de Fez tiene 9.000 calles y es difícil encontrar algo y muy fácil perderse. Pedimos a un niño que nos guiara por unos DH´s, pero, o bien él no nos entiende, o bien nosotros no nos explicamos bien, el caso es que no nos lleva donde queremos. Damos muchas vueltas pero no vemos los talleres de los artesanos. Por lo menos pudimos ver las tenerías, que es el lugar donde tiñen las pieles.
Al final estamos cansados de tanto andar. Julia no se encontraba bien, así que nos dirigimos al hotel. Un día un poco frustrado por no haber encontrado los talleres de los artesanos, aunque vimos cientos y cientos de tiendas para comprar de todo. Cenamos al lado del hotel y nos acostamos pronto, no sin antes darnos un relajante masaje.
| DOMINGO 20 DE ABRIL DED 2003. FIN EN CHEFCHAOUEN. |
El día está nublado pero con buena temperatura. Nos dirigimos a Chaouen. Hay varios hoteles completos pero encontramos uno por 50 dirhams pp. Está bien, salvo que las camas están muy blandas (Pensión Barcelona).
Ya conocemos cómo movernos. Vamos a comer al restaurante Granada y reservamos el hammam privado para los las 9 p.m. Ana y yo nos hechamos la siesta y César y Julia se van a hacer algunas compras. Cuando nos levantamos, Ana y yo hacemos las nuestras. Hay que convencer a Ana de que no puede meter una lámpara de 4 brazos en el coche por mucho que intentemos ordenar el maletero. Yo compro una lámpara pequeña de suelo y unos perfumes. Reconozco que el tema de las compras y el regateo no es mi fuerte. Pero iremos mejorando para otro año.
Julia y César vienen encantados con sus compras y de lo bien que se lo han pasado regateando. Hay que reconocer que para esto César es un profesional.
Nos damos el último hammam con todo tipo de artilugios para la higiene corporal y cenamos una hamburguesa en el SNACK MOUNIR que estaba de muerte (también sería el hambre que teníamos)
Último té a la menta en una terraza. Mañana salimos para Madrid y hay que atrasar el reloj 2 horas. Nos levantamos a las 6 a.m. ¡Qué horror!
| LUNES 21 DE ABRIL DE 2003. DE VUELTA A MADRID. |
Llegamos a la Aduana. Otra vez el papeleo y la multitud. Es lo peor. Al salir nos registran el coche. No llevamos nada ilegal, a pesar de que nos han ofrecido hachís durante todo el viaje. Nos dejan continuar. César conduce hasta Granada. Paramos a comer en una cafetería. Ya pagamos con euros a precios europeos. ¡Cómo se nota!
Desde Granada conduzco yo. Vamos bien hasta Ocaña. Después caravana. Intentamos distraernos cantando, charlando, dándonos masajes,….
Por fin llegamos a Madrid. Después de unas 17h de viaje de vuelta, estamos cansados pero satisfechos, con la sensación de haberlo pasado muy bien y con la ilusión de volver a repetir otro...
.....MARRUECOS INTENSO