VIAJE A ESCANDINAVIA: ESTOCOLMO, HELSINKI, TALLIN, OSLO Y COPENHAGUE. AGOSTO 2003.
| ITINERARIO | |
| DIA 1 | MADRID - BRUSELAS - ESTOCOLMO |
| DIA 2 | ESTOCOLMO |
| DIA 3 | ESTOCOLMO - TAMPERE - HELSINKI |
| DIA 4 | HELSINKI - TALLINN - HELSINKI |
| DIA 5 | HELSINKI |
| DIA 6 | HELSKINKI - TAMPERE |
| DIA 7 | TAMPERE - ESTOCOLMO - KARLSTAD |
| DIA 8 | KARLSTAD - OSLO |
| DIA 9 | OSLO |
| DIA 10 | OSLO - GOTEBORG |
| DIA 11 | GOTEBORG - MALMO |
| DIA 12 | MALMO - COPENHAGUE |
| DIA 13 | COPENHAGUE |
| DIA 14 | COPENHAGUE - MALMO - LUND - JONKOPING |
| DIA 15 | JONKOPING - VADSTENA - LINKOPING - MARIFRED - ESTOCOLMO |
| DIA 16 | ESTOCOLMO - UPPSALA - SIGTUNA - ESTOCOLMO |
| DIA 17 | ESTOCOLMO - BRUSELAS - MADRID |
| PREPARATIVOS |
En realidad los preparativos fueron bastante pocos, ya que entre que tomamos la decisión de irnos y marcharnos no transcurrió mucho más de un mes. Todo fue bastante rápido, principalmente porque no es un destino complicado ya que los países nórdicos están en primera línea tecnológica y todo se pudo hacer rápidamente por correo electrónico. Lo único que fue un poco más complicado fue el alquiler del coche, el cual hicimos a través de una agencia de viajes ya que directamente con las compañía salía más caro.
En cuanto al trasporte en avión, tuvimos la suerte de conseguir una oferta para volar a través de Virgin Express desde Madrid a Estocolmo, y luego, en lugar de ir a Tallin (Estonia) en barco desde Estocolmo, decidimos ir en avión a Tampere (Finlandia) y desde allí ir a Helsinki y cruzar a Tallinn en Barco. El vuelo de Estocolmo a Tampere lo conseguimos también bastante económico a través de Ryanair.
Y en cuestión de preparativos poco más, teniendo el coche, los aviones de ida y vuelta y los alojamientos concertados, el resto que hiciese falta ya se vería en destino. Itinerario
Hemos quedado en mi barrio a las 5:00 de la mañana. Para tener tarifas económicas hay que salir muy pronto, y nuestro avión sale a las 6:45 del aeropuerto, así que como tenemos que estar un par de horas antes del embarque, no queda más remedio que madrugar.
Elena ha engañado a su padre para que nos acerque al aeropuerto. A estas horas hay muy poca circulación, así que llegamos enseguida. Después de factura nuestro equipaje, damos una vuelta por las poquísimas tiendas que hay abiertas. En seguida nos están llamando para embarcar. En dos horas llegamos al aeropuerto de Bruselas. Es un aeropuerto muy cómodo. consiste en una nave alargada, en donde se encuentran las puertas de embarque una tras otra a izquierda y derecha. No tardamos mucho en encontrar nuestra nueva puerta de embarque, pero el avión no sale hasta dentro de dos horas, por lo que damos una vuelta por las tiendas que hay en el aeropuerto, que no son muchas.
A la hora convenida embarcamos en un avión bastante pequeñito de la compañía Malmo Aviation, que es la que va a realizar este trayecto entre Bruselas y Estocolmo, según el acuerdo que tiene con Virgin. Delante de nosotros está sentado un chaval belga, con el tenemos una charla que practicamente dura hasta llegar a Estocolmo. El chico habla perfectamente español, y nos cuenta que va a Uppsala a dar un concierto en un carrillón. Al lado nuestro están sentados otros chavales españoles con los que también cruzamos algunas palabras, sobre todo sobre lo alto que está el aire acondicionado en el avión. La verdad es que estoy pasando frío.
Llegamos al aeropuerto de Bromma en Estocolmo a la hora en punto, y tras recoger nuestro equipaje nos acercamos al autobús para ir al centro. El autobús a Estocolmo cuesta 69 SEK, pero te hacen descuento con carnet de estudiante y se queda en 50 SEK. Los taxis, cuestas unas 220 SEK. Los tres chicos españoles nos comentan si tomamos un taxi juntos y dado que sale mejor de precio, accedemos, pero al final vamos en autobús, pues los taxis son sólo válidos para 5 personas. En una media hora el autobús nos deja en la estación de autobuses que se encuentra en el centro de la ciudad. Desde ahí, para ir al albergue debemos tomar el metro a nuestro albergue. Es el único albergue que hemos encontrado libre en toda la ciudad, y aunque es un poco caro, está bastante bien, ya que prácticamente es un hotel, aunque nos ha costado un par de vueltas de más el encontrarlo. Una vez nos hemos acomodado, Elena y yo salimos a dar una primera vuelta por la ciudad. Juanjo ha decidio quedarse a descansar.
Nos acercamos andando al centro, que no está demasiado lejos. Damos una primera vuelta rápida de reconocimiento por el Gamla Stan (ciudad vieja) de Estocolmo, llegando hasta el museo Vasa. Después volvemos al albergue para cenar y ver a Juanjo. Una vez hemos cenado, salimos los tres de nuevo al centro, simplemente para dar una vuelta nocturna. Sin embargo, el centro no está iluminado. ¿Será que lo iluminan más tarde?. Más bien creo que simplemente no lo iluminan. Volvemos un tanto tarde y cansados al abergue. A dormir que ha sido un día largo. Itinerario
El día de hoy está dedicado a ver Estocolmo. Después de desayunar, salimos del albergue dirección al centro. Paramos en el supermercado a comprar una barra de pan para los bocatas de la comida.
Desde Zinkersdann se tardan unos 10-15 minutos en llegar al Gamla Stan. Sin embargo, en unos 5 minutos estás ya bordeando el mar, frente al ayuntamiento, con el Gamla Stan de frente. Nuestra primera parada en la zona de Riddarholmen, frente al ayuntamiento, un buen sitio para tomar fotografías del ayuntamiento, que es un edificio de ladrillo rojo de grandes dimensiones. Después continuamos hacia el Gamla Stan, pasando por el Riddarholmskyrkan, la iglesia donde se encuentran enterrados algunos de los reyes suecos, y el Riddarhuset hasta llegar al palacio real. Sin embargo, hemos decidido no entrar al palacio real y ver los museos de Djurgarden. En Suecia, los museos cierran sobre las cuatro de la tarde, y no nos va a dar tiempo a ver todo lo que queremos. El exterior del palacio no es muy intersante, de hecho no nos llama nada la atención. Debe ser que estamos acostumbrados a la fantástica fachada del Palacio de Oriente de Madrid.
Proseguimos, dando una vuelta por las encantadoras calles de esta parte de la ciudad, llenas de turistas, hasta llegar al otro lado de la isla. En el lado derecho de la isla donde se encuentra el Gamla Stan, es donde salen los barcos que realizan las excursiones por el archipiélago de Estocolmo, y el barco vikingo turistico. En frente, en la isla de Skeppsholmen, se encuentra anclado el barco que sirve como albergue juvenil, el AF Chapman, un antiguo barco escuela que ahora sirve para estos menesteres. Pasamos por delante de la ópera, un bonito edificio, y callejeamos hasta llegar al paseo marítimo de Strandvagen, donde se encuentran anclados un montón de barquitos privados, que, según vimos la tarde anterior, utilizan para cenar por las tardes. El tiempo en Estocolmo es soleado, aunque el calor no golpea fuerte como en Madrid. Da gusto andar por allí.
Llegamos a la zona de Djurgarden. Nuestro primer museo a visitar es el museo Vasa (70 SEk). Este museo albergua un navío de guerra que se hundió nada más ser botado en 1628. El museo muestra el barco, que se encuentra en muy buenas condiciones, cómo lo sacaron del fondo del mar, cómo era la vida en un barco, etc. Es interesante.
La siguiente parada es el Biologiska Museet (museo de ciencias naturales). La entrada cuesta 20 SEK. Es un museo muy pequeño, pero me encanta. Presenta una colección de animales colocados en un decorado de zona de bosques, playa y acantilados. Después de ver el museo, tomamos el bocadillo y vamos a ver el parque-museo de Skansen. La entrada cuesta 70 SEK, y es un gran parque en el que se pueden visitar las diferentes construcciones de casas de campo de Suecia, con casas y granjas de las diferentes zonas del país. También tiene un pequeño zoológico, con alces, zorros, focas y algún otro animal. Está bastante bien, y como el día es fantástico, climatológicamente hablando, pasamos un rato bastante agradable dentro.
Salimos ya muy por la tarde de Skansen y volvemos hacia el Gamla Stan. Juanjo y Elena deciden volver al albergue a descansar. Yo me quedo para ver la zona nueva, alrededor de la estación central. Digamos que es la zona comercial de Estocolmo, sin embargo, ya están todas las tiendas cerradas y en general la zona está desierta. Hay muchos puestos que venden regalices, y decido comprar uno. El vendedor me dice que el que voy a comprar es salado, que lo mismo no me gusta. Yo digo que voy a probarlo. Él insiste en que es salado, pero yo insisto en que quiero probarlo. Me lo da, lo pruebo, y pongo cara rara. No me gusta. Es mi primera impresión. El vendedor se rie: ya me lo había dicho. No obstante, al final del viaje terminé comiéndome todo el regaliz (aprox. 100 cms), pues le terminé cogiendo el gustillo.
Decido ir a la estación de autobuses para ver el horario de salida de los autobuses al aeropuerto de Skavsta, que es donde tenemos que tomar el avión a Tampere al día siguiente. Hablo con el vendedor, y compro los billetes, para estar más tranquilos al día siguiente. Después vuelvo tranquilamente al albergue a cenar, pero al pasar por delante del ayuntamiento decido acercarme a verlo. La verdad es que por fuera no tiene nada interesante, salvo una estatua dorada de San Jorge matando al dragón y un bonito jardín, que da al mar. Sin embargo, el jardín está a la sombra y hace fresquito, así que decido volver al albegue.
Al llegar al albergue, Elena me dice que se han encontrado con alguien que me conoce. Yo, sorprendido, empiezo a pensar en quién puede ser, pero no caigo en nadie. La solución: Yoli, la hermana de Esther, la prima de Raquel. ¡¡Claro!!, si me lo dijo Esther, pero lo había olvidado. Resulta que Yoli es profesora, y uno de sus alumnos viene a Estocolmo a recibir un premio de manos de la princesa Victoria y a cenar con ella. Resulta que los alumnos, de varios países, están alojados en el mismo albergue que nosotros. Los profesores están alojados en un hotel del centro. Cuentan a Elena que Iberia les ha perdido las maletas (cómo no). No perdidas, sino que se las han enviado a Londres. Claro, tienen que comer con la princesa y tienen que ir de gala, así que tendrían que haberse comprado un traje, pero finalmente llegaron sus maletas, y eso es lo que se ahorra Iberia. Una pena no haberla visto.
Durante la cena, la cocina y el comedor es completamente español. Primero hablamos con un par de chicos de Madrid, que van a estar una semana visitando los alrededores de Estocolmo en coche. También hay otros españoles de Bilbao, que están haciendo una ruta similar a la nuestra, también en coche. Al irnos del comedor para fregar los platos, llegan otros españoles, de Gerona. También van a hacer un viaje muy similar al nuestro. Nos cuentan que van a Tallin en barco desde Estocolmo, a través de Viking Line, y que les ha costado barato, aunque ellos lo han preparado todo con bastante más tiempo y han conseguido unos precio de vuelos de risa. Con tanta charla con unos y otros, ya es algo tarde, así que nos marchamos a dormir. Itinerario
Tomamos el metro hasta la estación de autobuses. El aeropuerto de Skavsta se encuentra a hora y media del centro de Estocolmo y cuesta 130 SEK por trayecto (hay descuento para el de ida i vuelta). Es un aeropuerto muy pequeño que además está en contrucción. El avión de Ryanair sale puntual. Dos de asistentes de vuelo son españoles. En una hora estamos en el aeropuerto de Tampere (Finlandia). El autobús que te acerca a la estación de trenes en el centro de la ciudad cuesta 6 euros. Un tanto caro, ya que el trayecto es muy pequeño. Nos apeamos en la estación de trenes y vamos hacia la estación de autobuses para tomar el bus a Helsinki, ya que ir en bus es bastante más barato que ir en tren. El billete de ida y vuelta en cuesta 30 euros y te lo dan habierto, es decir, puedes montar en el bus que te de la gana, el día que te de la gana, durante un plazo de 30 días.
El paisaje de Finlandia es tal y como te lo imaginas, verde, plagado de árboles y salpicado de lagos. Sin embargo, no disfruto demasiado del paisaje ya que el cansancio acumulado de estos días hace que me duerma la mayor parte del trayecto. Llegamos a Helsinki a la hora prevista y nos bajamos en una parada que hay un poco antes de llegar a la estación de autobuses. Nos dirigimos andando a nuestro albergue, el Hostel Stadion, en el estadio olímpico de Helsinki. Ya estube aquí con Simón en Mayo, y me gustó el ambiente que tenía, aunque es cierto que alguna parte de las instalaciones deja mucho que desear. De todas formas es económico, pues cuesta 12 euros por noche.
Después de acomodarnos en un dormitorio mixto, decidimos acercarnos al puerto para sacar los billetes que hemos reservado con Linda Line para ir a visitar Tallinn (Estonia) al día siguiente. Después damos una pequeña vueltecilla por el centro y nos tomamos una cerveza en un bar del centro. Es curioso, pero cuando estube con Simón no me pareció tan caro el tomar unas cervecillas.
Después volvemos al albergue. Al mismo tiempo que nosotros llegan unos chicos de Soria que vienen de San Petersburgo y Tallinn. Comenzamos a hablar comentando las diferentes historias que solemos intercambiar los viajeros. Nos cuentan que estuvieron este año en Rumanía, país muy interesante y sobre todo barato. Una lástima que al final no fuese yo este año tal y como tenía previsto.
Hemos estado hablando un buen rato, y se nos hace un tanto tarde. Preparamos la cena en la cocina del albergue, que a estas horas está manga por hombro. Después de la cena nos vamos a la habitación, en que ahora está casi completa. A dormir, que mañana nos vamos a Tallinn. Itinerario
El ferry a Tallinn sale a las 10:00 de la mañana, así que nos hemos levantado pronto y después de desayunar salimos del albergue. El puerto se encuentra en la otra parte de la ciudad, así que tomamos el tranvía para llegar (2 euros). Durante el trayecto hablo con una chica de información turística. Nos pregunta con qué compañía vamos y al decirle Linda Line, nos desea suerte. Extrañado pregunto por qué y me contesta que los barcos son tan pequeños, que si el mar tiene oleaje se pasa bastante mal. Afortunadamente no es el caso del día de hoy: el mar está totalmente en calma.
En una hora y media estamos en el puerto de Tallinn, en la fila para que nos revisen el pasaporte. Una vez pasado el trámite de aduana, que no ha tenido ninguna trascendencia, ya estamos oficialmente en Estonia. Lo primero que hacemos es conseguir coronas estonas en la oficina de cambio que hay en la terminal. Nos dirigimos hacia la parte antigua de la ciudad, que se encuentra a unos cinco minutos a pie del puerto.
La parte antigua de Tallinn conserva el ambiente medieval. Es una atracción turística y por ello está atestada de turistas y restaurantes para turistas, sobre todo la plaza del ayuntamiento. Desde mi punto de vista, el edificio más interesante es la Catedral Alexander Nevski, construida en el típico estilo ruso, aunque no tan decorada exteriormente como la Iglesia de la Resurrección de la Sangre Derramada de San Petersburgo. El resto de las iglesias están todas cerradas y no podemos entrar. Subimos a las murallas de la ciudad (10 EEK). La vista que hay desde aquí no es especialmente intersante, pero me gusta andar por las murallas.
Nuestro ferry de vuelta sale a las 21:00. Hasta ese momento, tomamos una cerveza junto al ayuntamiento y damos unas vueltecilla por la zona nueva de la ciudad. Finalmente volvemos a la terminal para volver a Helsinki.
En Helskinki, las calles centrales tienen bastante animación. Se está celebrando un festival de jazz y en algunos patios interiores donde hay restaurantes se están celebrando pequeños conciertos. Volvemos desde la estación central al albergue en tranvía. En el albergue comentamos con los Sorianos el día. Ellos han estado en Porvoo. Nos cuentan que es un pueblecito más o menos bonito, pero que no tiene prácticamente nada de interés. Después de cenar nos vamos a dormir. Esta noche nuestra habitación está completa. Itinerario
Hoy dedicamos todo el día a visitar tranquilamente Helsinki, la capital de Finlandia. Ya estube con Simón hace poco en esta ciudad y salvo por la animación que tienen las calles, la ciudad no tiene mucho de interés. Nuestra primera parada es el Museo Nacional (5 euros). Presenta la historia de Finlandia desde la prehistoria hasta nuestros días. Te conduce sin pérdida de una época a otra, presentando colecciones de utensilios y arte de cada una de ellas. Termina en el año 2000, presentando la ropa, teléfonos (normales y móviles) y otros aparatos electrónicos más antiguos y modernos y nos hace una pregunta: "¿cuando nos parecerán obsoletos esta ropa y utensilios?. Es curioso, pero es cierto que ahora nos reímos del tamaño de los primeros teléfonos móviles, y hace poco que surgieron. Me ha gustado bastante este museo, que es similar a otros museos que he visto en otros países. Me pregunto por qué en España no tenemos un museo así. Cierto es que tenemos una historia muy rica, pero algo así no vendría mal. Generalmente, los museos de España consisten en mostrar sin más diversos cuadros, utensilios y demás, sin más explicación, aunque a decir verdad, hace bastante que no visito los museos de España. Espero que esto haya cambiado.
La visita del museo nos ha llevado más tiempo del que esperábamos. Seguimos la ruta hasta el centro, pasando por el parlamento de Finlandia y paramos un rato en la oficina central de correos con el fin de mandar unas postales y revisar el correo electrónico, que se puede ver gratuitamente en los terminales que tienen al efecto en el edificio.
Después paramos a comer en el restaurante de buffet libre por 8 euros. Nos ponemos las botas, aunque a decir verdad te llenas en seguida. Tras terminar con nuestra opípara comida, continuamos la visita hasta la catedral protestante. Está abierta y entramos a verla, pero dentro hay lo que en todas las iglesias protestantes: absolutamente nada. Sin embargo, el edificio por fuera si tiene interés. De aquí vamos a la plaza del mercado, donde se encuentran aún colocados todos los puestos de venta, tanto de recuerdos para turistas como de frutas y verduras. Me llama bastante la atención que te venden un litro de judías verdes y otras verduras (lo normal, por lo menos en España, es vender estas cosas por kilos), y no es que estén licuadas, sino que llenan un vaso de un litro con judías y eso es lo que te llevas.
Junto al mercado se encuentra la catedral ortodoxa de Helsinki. Nos acercamos a verla, pero está cerrada. De vuelta en la plaza del mercado decidimos ir a Suomenlinna. El billete de ida y vuelta cuetra 4 euros, así que decidimos sacar el billete de 24 horas que cuesta 4,80 euros y te permite montar también en tranvías y autobuses durante todo un día.
Suomenlinna sigue sin llamarme mucho la atención, pero está mucho más animada que la primera vez que estuve. Además, hay lo que creemos que son visitas guiadas realizadas en una especie de teatro. Y digo suponemos, pues el teatrillo lo hacen en finlandés y los actores están vestidos con trajes de la época napoleónica.
Volvemos a Helsinki y vamos andando al centro. Paramos en un supermercado para comprar el desayuno del día siguiente. Después tomamos el tranvía hasta el albergue. Mientras preparamos la cena hablo con un chaval australiano que está también de visita por Europa. Itinerario
Salimos hacia Tampere en el autobús de las 12, así que lo de levantarnos y desayunar nos lo tomamos con calma, pues además vamos a ir en el tranvía.
Esta vez no me duermo durante el viaje, y puedo apreciar bien el paisaje. Lamentablemente ha empezado a llover durante el camino. Al llegar a Tampere sigue lloviendo, pero es una lluvia fina, que tampoco molesta demasiado, y tras prepararnos un poco vamos a buscar el albergue, que está justo en la otra parte de ciudad, a diez minutos a pie. La intensidad de la lluvia es mucho menor, y en seguida para.
El albergue está cerrado hasta las cuatro, así que tenemos que esperar a que lo abran. Mientras Elena va a comprar pan para comer, y hablo con unos chicos italianos que están en el albergue. Uno de ellos va a venir a estudiar a Madrid después del verano y me pregunta cosas, que yo intento responder lo mejor que puedo.
Una vez nos hemos registrado en el albergue, dejado nuestras cosas y comido un poco salimos a realizar la visita de la ciudad siguiendo las rutas que nos han dado en la oficina de turismo. Lo cierto, es que tal como me comentó el italiano, la ciudad no tiene absolutamente nada de interés. Finalmente paramos en un bar a orillas del río a tomar una cervecilla. Terminamos de ver la ciudad y volvemos al albergue a cenar. Itinerario
El avión no sale hasta las dos. Aunque la salida del albergue es a las 10, nosotros nos vamos sobre las 11:15 a la estación de trenes ya que el autobús sale a las 12 hacia el aeropuerto. Igual que cuando vinimos, el avión sale puntual, llegamos al aeropuerto de Estocolmo con algunos minutos de antelación. Vamos a retirar el coche que hemos alquilado para seguir nuestra ruta. Nos dan un Volvo S60, pero resulta que es automático, y ni Elena ni yo sabemos como funcionan los coches automáticos. A duras penas llegamos donde está Juanjo esperándonos y decidimos que tenemos que cambiar el coche, ya que al no saber como funciona resulta peligroso. Finalmente nos dan un Ford Focus manual y ponemos rumbo a Kalrstad, donde vamos a pasar esta noche.
La carretera no es mala, y transcurre por esta zona del país que es bastante plana, llena de abetos, abedules y lagos, que hace unos paisajes fantásticos. Paramos en un supermercado a comprar comida y paramos en un área de descanso a comer. Después seguimos hacia Karlstad, pero resulta que nos pasamos la ciudad ya que está completamente tapada por los árboles que la rodean y no nos hemos percatado de las señales. Volvemos sobre nuestros pasos y buscamos el albergue que encontramos rápido. En el albergue no se puede pagar con tarjeta, así que al pagar en dinero nos dejan casi sin una corona. La habitación no está mal y es bastante amplia.
Vamos a dar una vuelta por el centro, en el que no hay nada de especial interés. Decidimos tomar algo en un bar, pero nos dicen que si no comemos no nos pueden servir solo bebida, así que finalmente terminamos en un burguer tomando un refresco.
Volvemos a cenar al albergue. En el comedor están terminando de cenar unos chicos de Pamplona que han venido con su coche desde allí. Están haciendo prácticamente la misma ruta que nosotros. Después de cenar nos damos una ducha y nos vamos a dormir. Itinerario
Después de desayunar salimos del albergue rumbo a Oslo. Al salir del albergue vemos a los pamplonicas que han pinchado y están cambiando la rueda. Al no necesitar nuestra ayuda proseguimos hacia nuestro destino. Las carreteras siguen sin ser malas, pero el límite de velocidad es de 70 km/hr, el cual respetan todos sin saltárselo. Conducir a esta velocidad es bastante estresante. Se puede ir a más, pero nadie supera el límite, salvo nosotros que si vamos algo por encima de este límite. Nos llama la atención que en Suecia el arcén funciona como un carril más por donde circulan los vehículos más lentos. Cuando quieres adelantar no necesitas entrar en el carril contrario, ya que el que va delante tan pronto ve el intermitente, se hecha al arcén para que puedas adelantar sin problema.
Según vamos llegando a Noruega las carreteras son peores y el paisaje más montañoso, aunque no son montañas demasiado altas. Pasamos por un peaje un tanto extraño (15 coronas) ya que no es de ninguna autopista, ni puente, ni nada de nada. Llegando a Oslo pasamos por otro peaje similar, que no sabemos muy bien a qué corresponde, aunque aquí si hay una especie de autovía. Vamos al albergue y tras registrarnos y comer vamos al centro de la ciudad. Nos damos cuenta que para entrar en Oslo hay que pagar peaje, lo cual nos confirma el que haya peajes en todas las carreteras antes de la entrada a la ciudad.
La primera visita en Oslo es el Vigelandsparken, en el parque Frogner en el que se encuentran las diferentes esculturas que realizó Gustav Vigeland. De vuelta al centro dejamos el coche en un aparcamiento subterráneo (23 NOK/hr.) y vamos a visitar la ciudad. Comenzamos por el Palacio Real, que al igual que el de Estocolmo, no nos parecenada especial. El centro está bastante animado y lleno de gente. Bajamos al puerto, junto al ayuntamiento de la ciudad, un edificio enorme de ladrillo, que no es que sea especialmente bonito. En el puerto una conocida marca de cosméticos está haciendo un espectáculo latino. Dan regalos al que mejor baila, según los aplausos del público, una serie de canciones latinas. Los ganadores son siempre alguno de los numerosos domicanos que hay en la zona. Subimos al castillo, que está justo al lado. Desde aquí hay una buenas vista del puerto, y andamos por sus murallas y bastiones. Después volvemos al aparcamiento a retirar el coche, ya que a estas horas es gratis dejarlo en la calle. Antes de volver al albergue nos tomamos unas cervezas en una de las terrazas que hay en la plaza del ayuntamiento.
Volvemos a cenar al albergue. Resulta que unas chicas orientales han cogido prestada sin nuestro permiso la cacerola que llevamos para cocinar. No pasa nada, pero se lo decimos y les decimos que nos la devuelvan limpia, lo cual, por supuesto, hacen. Una vez hemos cenado nos vamos a dormir. Itinerario
El desayuno está incluido en el precio del albergue, así que desayunamos tranquilamente en el albergue y tras el desayuno nos vamos a visitar Oslo. Hemos decidido comenzar por los museos que se encuentran en la zona de Bygdoy, que es lo que nos pilla más cerca del albergue, eso sí, una vez pagado el peaje de entrada en Oslo.
En esta zona están los museos más famosos de la ciudad. Comenzamos por el Vikingskiphuset o museo del barco vikingo (40 NOK). Dentro podemos ver los restos de tres barcos vikingos con unos 1200 años de antigüedad. Dos de ellos están en bastante buenas condiciones, sin embargo el tercero está prácticamente hecho astillas. También hay objetos encontrados unto a los barcos.
El siguiente museo que visitamos es el Museo Kon-Tiki (40 NOK). Esté museo está dedicado a la expediciones realizadas el noruego Tor Heyerdahl, y en ella se muestran las embarcaciones RA II y Kon-Tiki. La primera es un barco de papiro, que viajo en 1970 desde Marruecos hasta Barbados. La Kon-Tiki, una balsa con la que atravesaron 8000 kms del océano pacífico en 1947 tratando de alcanzar Polinesia desde el América del Sur. Recuerdo que leí un extracto de la expedición de la Kon-Tiki cuando tenía unos 10 años y desde entonces he tenido ganas de ver esta embarcación. También habla de las expediciones a la Isla de Pascua, de la expedición Ra I, que al ser de papiro se desarmó antes de llegar a su destino, y de la expedición Tigris, que es otra embarcación de juncos con la que atravesó el Océano Indico en 1978. La embarcación no se muestra en la exposición, dado que fue quemada en 1978 como protesta contra la venta de armas a los países en vías de desarrollo.
Después, visito el Fram-Museet, donde se encuentra el barco Fram, que fue el que llevó a Admunsen en su expedición al polo sur (la de la canción de Mecano). El barco también se utilizó en otras expediciones por ambos polos, lo cual cuenta en las paredes que lo rodean. El barco se puede visitar por dentro, donde muestra objetos, utensilios y ropas de los exploradores de principios de siglo.
Nos acercamos al centro para ver los museos que hay allí, pero los horarios tan cortos de apertura que tienen hacen que cuando llegamos ya estén cerrados. Paramos a comer en una hamburguesería, y después nos acercamos al puerto ya que queremos hacer en crucero por el fiordo de Oslo. Hay tres posibilidades, crucero de una hora (95 NOK), crucero de dos horas (170 NOK) y crucero de 3 horas (290 NOK). Hacemos el crucero de una hora, que da una vuelta por las islas que hay en el fiordo. Una chica va dando explicaciones de lo que vamos viendo en noruego y en inglés. Si bien lo que nos muestran no es nada del otro mundo, el viaje es entretenido.
Después del crucero terminamos de ver los edificios más relevantes de la ciudad y andamos un poco por su animado centro. Finalmente, decidimos subir al trampolín olímpico, visible desde toda la ciudad en lo alto de una de las montañas que la rodean. En el trampolín olímpico se encuentra el museo del esquí (50 NOK), que desde mi punto de vista no tiene mayor interés. Lo más interesante son las fantásticas vistas de todo el fiordo que se pueden ver desde lo alto del trampolín.
En frente del trampolín, al otro lado de la carretera hay una estatua de cemento de un troll. Me despista un tanto como venden en estos países a los trolls, dado que según los dibujos de David el Gnomo son criaturas nocturnas y malvadas, pero allí te los presentan con caras de buena persona. no se. Justo detrás de la estatua del troll, por un camino se accede a otra fantástica vista del fiordo de Oslo, aunque no tan buena como la que se ve desde lo alto del trampolín.
Volvemos al albergue por el Ring 3 lo cual nos evita pagar el peaje. No es muy tarde, así que salgo a dar una vuelta por el pueblo de Stabekk, que es donde se encuentra el albergue. No hay nadie por las calles. Decido volver al albergue, donde juego con Elena y Juanjo unas partidillas al ping-pong. Después de cenaros nos vamos a dormir. Itinerario
Hoy volvemos a Suecia. Como en la venida, a la ida la conducción es lenta, debido al mal estado de las carreteras, la cantidad de circulación que hay y el límite de velocidad de 70 km/hr. Antes de cruzar la frontera paramos en Frederikstad, que tiene un casco antiguo interesante aunque pequeño. Es muy pequeño así que terminamos pronto de verlo. Continuamos hacia la frontera, que en esta parte se encuentra en un bonito fiordo. Paramos unos minutos para conseguir dinero sueco y proseguimos hasta nuestra siguiente parada: Tanumshede.
Cerca de este pueblo se encuentra Vityckle, donde podemos ver (gratis) una serie de gravados en la roca de la edad de bronce. Junto a ellos hay un museo (50 SEK). El camino para ver los diferentes gravados está muy bien marcado, siendo además un paseo bastante agradable entre pinos, abetos, abedules y hayas. En otra localidad cercana, Fossum, hay otros gravados, pero no nos acercamos. En su lugar nos acercamos a Grebbestad, donde un kilómetro antes de entrar en el pueblo se puede ver una necrópolis, con piedras funerarias.
Continuamos el viaje a Goteborg. Hoy dormimos en un Formule 1, el cual nos cuesta un tanto encontrar. Tras registrarnos y dejar nuestras cosas nos vamos a ver la ciudad, donde, en la plaza del ayuntamiento hay un exposición de fotografías de un famoso fotógrafo. Las fotografías son fantásticas, aunque la mayoría son de catástrofes naturales.
Las fotografías eran muchas y se no ha ido la luz para ver bien la ciudad. Damos un pequeño rodeo antes de volver al coche y nos cruzamos con unos chicos de Albacete que están alojados también en el Formule 1. Nos comentan que ellos están haciendo el viaje con otros 12 amigos utilizando dos autocarabanas. Ellos lo hacen en coche, por lo que van más rápido.
Volvemos al hotel a cenar. Después bajo a tomar un poco el aire y me encuentro con otros chicos de Zaragoza, que también están en el hotel. Ellos llevan 10 días en Goteborg. Bajan también Elena y Juanjo, y otros dos de los zaragozanos. Comienzan a contarnos las batallas de su viaje. La conversación es muy animada. Al decirles que vamos a Copenhague nos dicen que no debemos perdernos Cristiania, un sitio de buen rollo.
Subo a darme una ducha para volver a bajar, pero finalmente me quedo en la habitación durmiendo. Estoy un tanto cansado. Al cabo de un rato suben Elena y Juanjo. Itinerario
Hemos decidido terminar de ver bien Goteborg, ya que el día anterior la exposición se llevó la mayoría del tiempo. Dejamos el coche un aparcamiento cerca del centro (20 SEK/hr). La cidad no tiene mucha animación, ¿será porque es verano y todos los suecos están en España de vacaciones? Damos una vuelta tranquila por los edificios más sobresalientes de la ciudad: el ayuntamiento, el museo municipal, la bolsa, y después nos acercamos al puerto, donde está la ópera, que no es un edificio especialmente bonito. Al volver entramos sin darnos cuenta en un centro comercial enorme, en el que hay algunas tiendas de recuerdos, las cuales aprovechamos para comprar las postales que nos quedan por enviar a los amigos. Poco más tiene esta ciudad. Nos vamos dirección Malmo.
Entre Goteborg y Malmo se encuentra la ciudad de Helsinborg. Esta ciudad se encuentra aproximadamente a 1 kilómetro por mar de Helsingor en Dinamarca. Numerosos ferrys parten de estas dos ciudades atravesando el delgado estrecho que las separa. Paramos en el puerto. La primera impresión de la ciudad es la de un puerto de recreo, tipo Puerto Banús o Montecarlo, con muchos barquitos y yates privados y edificios típicamente de vacaciones. Nos acercamos a una playa, por llamarla de alguna manera. Es un pequeñísimo espacio en el que han plantado unas palmeras y han puesto un poco de arena ya que no da la impresión de ser autóctono. Hay bastante gente tomando el sol y algunos incluso bañándose. La temperatura es agradable, pero no para bañarse. Juanjo y Elena se mojan los pies.
Continuamos hacia el centro, que desde este lado parece interesante. Antes de salir del puerto vemos fondeado un submarino ruso. Nos acercamos a verlo. La persona que está en la taquilla es venezolano, y estamos charlando un rato con él. Hablamos del viaje que estamos haciendo, y nos dice que si vamos a Copenhague no dejemos de visitar el barrio de Cristiani, que nos sorprenderá. También nos cuenta algunas cosas del submarino, parece que es bastante fácil (si tienes el dinero) comprar un submarino a los rusos. Este lo van moviendo de un puerto a otro para que la gente lo visite. Nos pregunta si sabemos si se puede hacer algo así en España, pero no tenemos ni idea. Nos despedimos de éste hombre y seguimos hacia el centro.
En el centro podemos ver un bonito ayuntamiento y lo que queda del antiguo castillo de la ciudad, una torre en medio de un parque. Ya es tarde (para los suecos, claro) así que no hay mucha gente por la calle. Damos una vuelta por el centro donde podemos ver algún otro edificio antiguo y nos marchamos hacia Malmo.
Hoy también dormimos en un formula 1, que en esta ciudad está muy cerca del centro. Nos comentaron los zaragozanos que hay fiestas en Malmo, así que tenemos intención de pasar a verlas. En el hotel hablamos con una familia de Gallegos, los padres y dos hijos pequeños, que están ya de vuelta a Vigo y han estado en la zona de los fiordos en Noruega. Nos comentan que los paisajes de los fiordos son fantásticos, pero que las carreteras dan mucho miedo, pues son muy muy estrechas y además no hay cuneta a un lado, sino barranco de esos que parece que si te caes das directamente en el infierno. Nos comentan que subieron al Prekestolen (una roca de granito que se encuentra a 600 metros y que tiene unas fantásticas vistas al Lysefjord) y que era tan grande la impresión de estar allí arriba que no podían acercase al borde a mirar para abajo ni tan siquiera tumbados en el suelo.
Después de nuestra animada charla con esta familia, dejamos nuestras cosas en la habitación y nos acercamos andando hasta el centro. Efectivamente, la ciudad está en fiestas y tienen un feria montada y los típicos chiringuitos de feria, aunque aquí hay mucha variedad étnica, ya que si en España lo que se suele comer es la típica morcilla, panceta, chorizo y demás, allí los chiringuitos tienen comida china, tailandesa, española (nos sorprendió mucho ver un puesto de churros), árabe, etc. También tienen montados un par de escenarios. Damos una vuelta por las calles viendo los diferentes puestos y los edificios. Ya se ha ido la luz del sol, pero como lo que vemos nos parece interesante, decidimos volver cuando volvamos a Estocolmo para verlo de día. Ahora simplemente disfrutamos de las fiestas. Juanjo y Elena se toman un kebab en uno de los puestos. Después vemos un concierto que hay en una plaza. Una chica nos pregunta por el nombre del artista. No lo conocemos. La chica es chilena. Parece que hay muchos chilenos en esta ciudad, por lo que más tarde nos comentará otro chico. El concierto termina muy pronto. La chica chilena nos ha dicho que luego habrá un espectáculo de luces. Pensamos que serían fuegos artificiales o algo así como lo que se puede ver en la catedral de Estrasburgo o en la Grande Place de Bruselas, pero aún siendo similar, no tiene nada que ver. Se hace utilizando como pantalla un edificio moderno que hay en la plaza y lo que muestra esta diseñado para el edificio en cuestión. Te superponen imágenes del edificio como si fuese un castillo, por ejemplo. Nos gusta, sobre todo por lo original.
Volvemos tranquilamente al albergue. Por el camino un africano que se nota que viene de fiesta nos pregunta si somo chilenos o españoles y nos pregunta cómo se dicen en español algunas palabras. Otro día que llega a su fin. Itinerario
Salimos pronto, aunque Copenhague se encuentra a unos 20 kms. de Malmo. Damos un poco de vuelta para encontrar la entrada al puente que sobre el mar une ambas ciudades. El puente tienen unos 10 kms de largo, creo y lo abrieron en el año 2000, creo. Es un puente de peaje, que cuesta 31 euros.
La primera intención es ir al albergue a registrarnos. Damos un poco de vuelta, pero al final lo encontramos. Este albergue tiene un horario de recepción un tanto extraño, ya que cierran desde las 11 a las 14 y después cada dos horas tienen media de descanso. El caso es que hemos llegado sobre las 11:30 y no vamos a estar allí esperando hasta las dos, así que decidimos marcharnos para ver el centro.
Dejamos el coche en un aparcamiento subterráneo (12 dkk/hr) para no tener que estar pendientes de la hora. La visita de la ciudad la comenzamos por la plaza del ayuntamiento, entrando incluso dentro del mismo. Después seguimos por una de las calles peatonales que te llevan hacia el palacio. Por el camino he conseguido una guía de la ciudad comentada, así que decidimos comenzar de nuevo en el ayuntamiento para seguir la guía. Visitamos todos los edificios interesantes del centro terminando en el palacio real, el cual a la hora que llegamos ya está cerrado. Al haber terminado decidimos volver al coche para ir al albergue a registrarnos.
Desde mi punto de vista este albergue (Amager) está bastante bien, tiene una buena cocina con bastantes cacharros y sitio para comer. Eso sí, no tiene ni un solo vaso o taza. Curioso. También tiene una buena sala de televisión y mesas para estar sentado fuera de la cocina. Las habitaciones son dormitorios de cinco personas. Como no son mixtos, Elena duerme estas dos próximas noches en la habitación que está frente a la nuestra.
Después volvemos al centro. Nos acercamos a la zona donde se encuentra la famosísima Sirenita, que se encuentra rodeada de españoles. Nos hacemos la foto de rigor y seguimos con la ruta, pasando por el palacio de Amalienborg, que es donde actualmente vive la reina de Dinamarca y dónde podemos ver el cambio de guardia, que no se por qué motivo estas cosas vuelve loco a todos los turistas, ya que salvo el del palacio de Buckinham en Londres que lo hacen con una cierta pompa, el resto de cambios de guardia que he visto son como los que hacía yo en la mili, pero estos hacen un poco más el tonto. Será que los turistas no han hecho la mili.
En nuestro recorrido pasamos por el Castillo de Rosenborg, situado al final del parque KongesHave y pasamos por el museo de bellas artes, que es un edificio interesante. Terminamos en el barrio de Nyboder, que está compuesto de casas bajas amarillas, bastante pequeñas por lo que podemos ver por las ventanas, que en su día pertenecían a los oficiales de la marina danesa (hace muchos muchos años)
Ya se ha ido el sol y volvemos al albergue a cenar. Juanjo y yo conocemos a dos de nuestros compañeros de habitación. Uno es un chico ruso, que ha venido a Copenhague para participar en un seminario. Me hace ilusión ya que puedo practicar ruso con él, pero resulta que, si bien yo hablaba en ruso, el todo me lo decía en inglés. Yo le pedía que hablase en ruso, pero no había manera, decía una palabra en ruso y el resto en inglés. Supongo que se dió cuenta que mi ruso es bastante malo. El otro compañero es un chico belga, que resulta que es de Zele, que es un pueblo que conozco, dado que una de las empresas con las que trabajo tiene la sede allí. Se sorprendió bastante de que conociese su pueblo.
Cenamos bastante bien esta noche, ya que hemos comprado unos huevos. Elena y juanjo se los hacen fritos. Yo los prefiero revueltos. Después de reposar un poco la cena volvemos a la habitación. Antes de dormir estamos un rato hablando el ruso, el belga y yo. Itinerario
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DIA 13- COPENHAGUE - HELSINGOR - FREDENSBORG - HILLEROD - COPENHAGUE. |
Hoy vamos a visitar los alrededores de Copenhague. En concreto vamos a hacer la ruta de los castillos. Después de desayunar, ponemos rumbo a Helsingor, el lugar donde Shakespeare situó a Hamlet, el príncipe de la duda (ya sabeis: "ser o no ser, esta es la cuestión,...."). Los aparcamientos para visitar el castillo de Konborg son gratuitos, aunque no lo visites. Es un castillo tipo palacio, pero está rodeado de poderosos bastiones, que solo permiten ver la parte alta del palacio. Según la historia, el castillo lo utilizaba Erik de Pomerania para pedir peaje a todos los que pasaban por esta zona. En las mazmorras del castillo se encuentra la estatua de Holguer Danske, un vikingo que está dormido, pero que despertará para defender Dinamarca cuando se encuentre en peligro. Después del castillo damos una vuelta por la ciudad, que tiene como puntos de interés la iglesia de Skt. Olai, que no está mal, y el Carmelite Kloster, un conveto carmelita, algo más modesto de la iglesia de Skt. Olai.
Una vez terminada la visita, nos vamos dirección a Fredensborg, donde visitamos el Fredensborg Slot. El castillo se usa como residencia de verano de la reina de Dinamarca, por lo que no se puede visitar. Si se pueden visitar los inmensos jardines, que van a dar que van a dar al lago Ersum.
Nuestra ruta por los alrededores termina en Hillerod, donde visitamos el Frederiksborg Slot. Es un palacio situado sobre tres islas y, por tanto, rodeado por todas partes de agua. En el exterior tiene unos jardines barrocos, por los que damos una vueltecilla antes de marcharnos de vuelta a Copenhague.
Ya en Copenhague, decidimos visitar el barrio de Cristiania, del que tanto hemos oido hablar en los últimos días. La verdad es que cuando estuve la primera vez, ni tan siquiera tenía la más ligera idea de que este barrio existiera. Cristiania se encuentra en el barrio de Christianshavn, entrando por Prinssesegade. Cristiania es un barrio okupado. En 1971, un grupo de hippies, decidió ocupar un antiguo cuartel militar que habían sido cerrados el año anterior. Enseguida empezaro a llegar gente de todas partes buscando un lugar para vivir de buen royo. Tras varios problemas con la policía, al final llegó al parlamente, que decidió darles autonomía como un experimento social. Parece ser que es un barrio independiente de la ciudad, ya que se gestionan ellos mismos, pagando al ayuntamiento el agua y la luz.
Si bien en toda Dinamarca está prohibido el consumo de marihuana, aquí en Cristiana no hay esa prohibición y puedes ver plantas de marihuana como si fueran rosales de decoración. Por las calles se venden en puestos auténticos pedrolos de hachis y todo lo necesario para la cultura del porro. Es algo así como Amsterdam, pero aquí no está tan disimulado como allí. Por lo demás, la zona tiene sus bares y restaurantes (no vayais a pensar que son restaurantes de 5 tenedores).
Salimos de Cristiania con la idea de dar un paseo en barco por los canales, sin embargo comienza a llover, con lo cual esa opción se desecha. La lluvia es un tanto persistente, así que decidimos volver al coche y marchar al albergue.
En el albergue, estamos un rato viendo la tele. En estos países no doblan ningún programa, todos se ven en versión original con subtítulos en sueco, noruego o danés, según el país en el que nos encontremos. Vi una serie americana, que aunque me fue dificil de comprender la mayoría de las cosas, sin embargo, pude seguir el hilo de la historia lo cual me hizo bastante ilusión, ya que para mi fue todo un logro.
Antes de cenar vuelvo a la habitación donde está mi compañero ruso hablando con otro compañero italiano. Comienzo a hablar con ellos en italiano, ya que el ruso sabe un poquito de este idioma. Al marcharse el italiano comienzo a hablar en ruso con el chico ruso, pero no hay forma de conseguir que me hable en ruso. Me dice la primera palabra en ruso y el resto me lo dice todo en inglés. Después viene Elena a buscarme para cenar, y poco más que contar en este día. Itinerario
El viaje está llegando a su fin. Hoy comenzamos la vuelta a Estocolmo para volver a España. Desde Malmo podríamos haber vuelto vía Londres a Madrid, que incluso era algo más económico que desde Estocolmo, pero decidí no comerme mucho el coco con los transportes, volviendo finalmente desde Estocolmo, vía Bruselas.
Tal y como decidimos, visitamos Malmo. Siguen en fiestas, pero hoy es el último día. Lo primero es cambiar las cornas danesas en coronas suecas, ya que no tenemos nada de esta moneda, así que vamos a un banco. Ya con dinero en los bolsillos todo parece distinto. Hacemos la visita de la ciudad, que es poco más o menos lo que vimos el primer día: el ayuntamiento (prácticamente tapado por un escenario) y las calles de alrededor, donde hay algunos edificios interesantes. Finalmente vamos hacia el castillo, que la verdad no tienen el más mínimo encanto. Actualmente es un centro civico. Está empezando a llover, aunque es la típica lluvia que hemos tenido por esta zona: lluvia fina, a intervalos, a veces más fuerte, otras veces un simple chiribiri. Nos marchamos hacia Lund.
En Lund el tiempo es mejor. Paramos en una gasolinera a comer y después comenzamos la visita de la ciudad. Dejamos el coche en un aparcamiento subterráneo (10 SEK/hr) y vamos al centro. Está claro que es una ciudad universitaria por la cantidad de gente joven que hay. Visitamos su catedral, la cual tiene un reloj astronómico y una cripta en la que me llama la atención un hombre esculpido en una de las columnas. Según me cuenta una señora, resulta que era un gigante que estaba en contra de la construcción de la catedral, y todas las noches movía las piedras. Una noche pasó algo (la señora no se enteró muy bien de qué y no me lo supo explicar) y se quedó ahí pegado a la columna convertido en piedra.
Después damos una vuelta por la universidad y por el centro de la ciudad antes de marcharnos hacia Jonkoping, que es donde dormimos esta noche en el Fórmula 1.
El hotel lo encontramos muy fácilmente, aunque una vuelta antes de encontrarlo no nos la ha quitado nadie. Nos registramos, y según estoy descargando el coche, oigo unos gritos. Miro alrededor mío y veo que hay gente en frente del hotel haciendo Jumping (eso que saltas desde una grúa hacia abajo con los pies atados a una goma, y que no tengo ni idea de como se llama exactamente). Al llegar a la habitación se lo comento a Juano y Elena, y como nuestra habitación da a ese lado, vemos saltar a unos cuantos. Vemos un rato la tele, y en un momento que abrimos la ventana, escuchamos música procedente de un concierto. Ya es de noche, y se ve a gente que sigue saltando y alrededor se oye música y se ve mucho moviminto de gente. Decidimos acercarnos a ver que hay. Parece que es una fiesta universitaria, porque nos piden los carnets de estudiante, sin embargo, no entramos en la fiesta ya que estamos algo cansados. Volvemos al hotel a cenar, ducharnos y dormir. Itinerario
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DIA 15- JONKOPING - VADSTENA - LINK0PING - MARIEFRED - ESTOCOLMO |
Salimos de Jonkoping dirección Vadstena bordeando el lago Vattern. La carrera bordea este lago durante bastantes kilómetros. El día es lluvioso, aunque es la típica lluvia que hemos tenido durante todo el viaje: llueve un rato y para, y al rato vuelve o no a comenzar a llover. La diferencia, es que en alguna de estas ocasiones la lluvia es muy fuerte.
Según llegamos a Vadstena el día va mejorando, de hecho nuestra estancia en la ciudad está llena de sol. Al llegar vemos que parece que hay un mercadillo o ratrisllo y un montón de visitantes. Dejamos el coche en el primer sitio que encontramos sin preocuparnos demasiado, ya que parece que hoy se puede aparcar en cualquier sitio. Vasdtena es la ciudad de Santa Brrígida, muy seguida en todo el país.
Comenzamos la visita por el rastrillo. No es muy grande y principalmente venden piezas de automóvil, que supongo serán las piezas de recambio para los numerosos coches americanos clásicos que hemos visto. También hay un par de tiendas de antigüedades, que están bastante bien. Después seguimos visitando el castillo y continuamos por el paseo que hay a lo largo del lago hasta llegar a la iglesia de Santa Brigida, donde están guardados sus restos y está enterrado uno de los hijos de Gustavo Vasa. La iglesia es bastante amplia y tiene un par de retablos que no es están muy bien conservados.
Desde la iglesia vamos a dar una vuelta por el centro de la ciudad, que no tiene gran cosa y volvemos al coche. Nuestra siguiente parada es Linkoping, a poca distancia de Vadstena.
Es una ciudad bastante moderna y no tiene demasiado interés, desde mi punto de vista. Debe haber una reunión de Ferraris ya que hemos visto bastantes por toda la ciudad. Después de dar una vuelta por la ciudad nos vamos hacia Estocolmo, pero paramos antes en Mariefred, un bonito pueblo de casas de madera en el que se encuentra el Gripsholm Slott. Está lloviendo, pero nos acercamos al castillo. Está cerrado ya que va a haber un concierto. Damos una vuelta por el pueblo, que está completamente desierto y volvemos al coche para ir a Estocolmo.
El hotel de esta y la próxima noche lo encontramos bien, aunque dado un par de vueltas. Una vez nos hemos acomodado nos vamos al centro. Dejamos el coche muy en el centro, aunque de forma un tanto ilegal (sin pagar aparcamiento) y damos una vuelta por las callecitas del Gamla Stan y después nos metemos en un bar de nombre Medusa a tomarnos una cerveza donde terminamos el día. Itinerario
Visitamos la zona norte de Estocolmo Uppsala es la ciudad universitaria más importante de Sueciava. Nuestra primera visita en la ciudad es la catedral, aunque como hay servicio religioso, un guardia nos dice que no podemos pasar y que volvamos en una hora. Decidimos dar una vuelta hasta el castillo. En los alrededores de la catedral hay un parque con numerosas piedras rúnicas. Estas piedra, al igual que otras que hemos visto en otras partes del país, se hacían hace mil años en memoria de familiares difuntos. En general todas dicen los mismo: " los hijos de X, levantan esta piedra en su honor y también un puente". Casi todas son en honor de un hombre, aunque hay alguna en honor de mujeres.
Seguimos hacia la universidad y después por el jardín botánico hasta el castillo, que nos decepciona tremendamente al no tener gran cosa de interés. Desde el castillo hay una buena vista de la ciudad, pero esta vista nos muestra que no hay mucho de interés en ella. Volvemos a la catedral para verla. Después vamos al centro de la ciudad, en el que no vemos nada de interés. Nos marchamosa Sigtuna, aunque antes de llegar paramos en un área de descanso para comer.
Sigtuna está situado junto a un lago. Hace una tarde soleada, lo que hace que todo esté más iluminado y gane en vistosidad. Sigtuna es una ciudad muy muy muy muy pequeña, pero con bastante encanto. Junto al lago hay un bonito paseo y las calles de la ciudad muestran casas de madera muy cucas. Tiene un par de ruinas de antiguas iglesias católicas que fueron abandonadas al llegar la reforma a este país hace 400 años. También cuenta con bastantes piedras rúnicas.
Volvemos a Estocolmo. Esta vez nos quedamos en la zona nueva del centro, donde se encuentran los grandes almacenes y las tiendas de recuerdos para turistas, donde aprovechamos para hacer unas últimas compras. Después vamos a ver el ayuntamiento y finalmente, ya de noche volvemos al hotel. Este ha sido nuestro último día de vacaciones. Itinerario
Hoy hay poco que contar. Nuesto avión sale a las 14:00, así que sobre las 11 nos vamos al aeropuerto. Resulta que se nos hado mejor de lo que pensábamos llegar, y hemos llegado poco después de las once. Facturamos los equipajes, pero hay un problema con Elena. No se por qué motivo aparece en los listados como Maria Teresa, no obstante no hay mayor problema. lo cambian y ya está. Pensamos que dentro del aeropuerto habrá tiendas, así que pasamos para dar una vuelta por ellas, pero no, lo único que tiene el aeropuerto de Bromma es barra libre de agua natural y con gas y barra libre de internet. También tiene barra libre de periódicos, pero son todos en sueco. Aprovechamos la barra libre de internet.
El avión sale puntual, y puntualmente estamos en Bruselas. El avión a Madrid sale de la puerta de embarque que está en frente de la que hemos llegado. No hay que esperar mucho para embarcar. En dos horas estamos de nuevo en España, y se nota la diferencia de temperatura. Hace mucho calor. Con lo a gusto que estaba yo en el norte. Itinerario