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VIAJE A LA REPUBLICA CHECA. JUNIO 2004.

 ITINERARIO
DIA 1  MADRID - COLONIA
DIA 2  COLONIA - PRAGA - KARLSTEJN - JINDRICHUV HRADEC
DIA 3  J.HRADEC - CESKY KRUMLOV - HLUBOCA - HOLESOVICE - J. HRADEC
DIA 4  J.HRADEC - LANDSTEIM - SLANOVICE - TECL - TREBIC - J. HRADEC
DIA 5  J.HRADEC - CESNA LOTHA - BOUZOV - LITOMYSL
DIA 6  LITOMYSL - KUTNA HORA - SEDLEC - TEREZIN - PRAGA
DIA 7  PRAGA - MARIANSKE LAZNE - LOKET - KARLOVY VARY - PRAGA
DIA 8  PRAGA  
DIA 9  PRAGA 
DIA 10  PRAGA - COLONIA - MADRID
 DIA 1.- MADRID - COLONIA.

    En esta ocación no me he preocupado demasiado de la preparación del viaje. Una vez que Jose me comentó la idea que tenía del itinerario a realizar, y que ésta incluía los puntos que a mi más me interesaban, lo dejé todo en sus manos. De todas formas, dijese lo que yo dijese, me iba a dar lo mismo. Aún así, Jose sabe preparar viajes, así que no me procupé demasiado. En lo único que no estaba muy de acuerdo es en el alojamiento elegido. Yo quería alojamientos económicos, pero el resto, que se están aburguesando bastante (algunos ya lo estaban), preferían los hoteles de tres y cuatro estrellas en los que finalmente nos alojamos. A lo único que tuve que ayudar más a Jose fue en la redacción de los correos electronicos en inglés para la reserva de los alojamientos.

Los billetes de avión los teníamos desde enero, fechas en las compañías económicas suelen sacar todas las ofertas de venta anticipada de vuelos a partir de junio. Cuando salieron, el vuelo Madrid-Colonia-Praga costaba unos 90 euros. Cuando compramos los billetes nosotros, una semana después, costaban ya 160 euros. No se bien el motivo por el que tardamos tanto en sacar los billetes, ya que teníamos claro desde hacía un año que queríamos visitar la República Checa. Supongo que alguno no lo tenía muy claro por esas fechas. De hecho, la última viajera, Fátima, se apunto en el último minuto. Con la entrada en la Unión Europea de los países del este, aparecieron algunas otras compañías de vuelos económicos y el vuelo directo Madrid-Praga en mayo costaba aproximadamente lo mismo que nos había costado el nuestro, pero ya no podíamos hacer nada. Otra vez será.

Este primer día iba a ser un tanto largo e incómodo. Nuestro vuelo salía sobre las ocho de la tarde de Madrid, aunque la compañía retrasó la salida un mes antes. Llegué al aeropuerto después del trabajo y ya estaban en la fila de facturación Jose, Patricia y Conchi. Poco después llegaría el resto. Una vez que facturamos pasamos a la zona de tiendas de la zona de embarque. Tras los atentados de Nueva York y Madrid, las medidas de seguridad han aumentado considerablemente y en pasar el control tardamos más de lo habitual. No obstante, nos damos cuenta que no es que sean más escrupulosos con la seguridad, sino que debe haber una remesa nueva de picoletos para la seguridad del aeropuerto, y les están explicando lo que se ve en la pantalla de rayos X. Javi cae en la cuenta de que unos amigos suyos que acaban de entrar en la Guardia Civil le habían comentado que estaban de prácticas en el aeropuerto, con lo que confirma mi teoría.

Tras dar una vuelta por las tiendas y probar las nuevas fragancias de las marcas de perfume, embarcamos rumbo a Alemania. Conchi no lo pasa demasiado bien durante los vuelos. Es una de esas personas a las que les da miedo volar, sin embargo, no deja de volar ya que sabe que si quiere ir a determinados lugares no hay más remedio que ir en avión. Son más grandes sus ganas de viajar que el miedo que tiene a volar.

En unas dos horas estamos recogiendo nuestras maletas en la cinta del aeropuerto de Colonia. Las han sacado tan rápidamente del avión, que algunas ya estaban en la cinta cuando llegamos a ella. En un principio el vuelo a Praga salía a primerísima hora de la mañana, con lo cual tendríamos todo el día siguiente para realizar tranquilamente las visitas, sin embargo, también nos cambiaron la hora de este vuelo, y en lugar de llegar a las nueve de la mañana a Praga, íbamos a llegar a las 12:30, con lo que ya habríamos perdido toda la mañana sin hacer nada. Muy tranquilamente nos dirigimos con nuestro carritos con los equipajes a buscar un bar donde poder cenar, pero al llegar a la zona de salidas vemos que el aeropuerto está completamente desierto. En la zona en la que estamos únicamente está un chico de información que nos mira con cara rara cuando le preguntamos por un bar. Nos indica uno en la otra parte del aeropuerto y nos dirigimos hacia allí. Llamar bar a esto es decir mucho. es un chiringuito en el que venden bastante caros (supongo que a precio alemán) unos sangüiches y salchichas, y por supuesto, toda la cerveza que quieras. Los últimos sangüiches se los ha llevado el cliente que estaba antes que Rut y Fátima, por lo que se quedan sin cenar ya que no les apetece una salchicha. Yo si opto por esa opción, y aunque no es nada del otro mundo, me sabe bien.

Tras la cena, más bien piscolabis de supervivencia, volvemos a la zona de embarque para buscar unos bancos donde tumbarnos e intentar dormir hasta la mañana siguiente. Localizamos la zona de facturación para la mañana siguiente y vemos una zona que no da la impresión de ser muy transitada, aunque ahora que no hay nadie todo el aeropuerto da esa impresión. Antes de dormir, Jose y yo damos una vuelta de reconocimiento por el aeropuerto. Salvo por una zona de la terminal en la que debe salir un vuelo a turquía en breve y está plagado de otomanos, el resto está cerrado a cal y canto y no se ve un alma. Con este panorama, volvemos con nuestros compañeros, nos acomodamos en un banco, y a dormir.

Itinerario

DIA 2.- COLONIA - PRAGA - KARLSTEJN - JINDRICHUV HRADEC.

Me despierto bastante pronto, pero ya a esa hora todos mis compañeros están ya despiertos. Algunos se han despertado con la luz del sol, que en esta zona de Europa sale antes que en España, otros se han despertado con la gente que pasaba junto a nosotros para tomar el vuelo. Parece que esta zona no era tan tranquila como pensábamos ya que estaba situada junto a los mostradores de Lufthansa.

Según me estoy quitando las legañas de los ojos, aparecen Jose, Javi y Ramón con unos cafés que han comprado en el burguer del aeropuerto. Parece que habían pedido solo 3 cafés y les han servido 3 donuts, 3 capuchinos y 3 chocolates. Son las dificultades del idioma. Voy directamente al servicio a realizar las tareas que hago todos los días según me levanto y que como supongo son las que hacemos todos, tampoco me voy a explayar demasiado en detalles. Después tomo uno de los cafés que han traído mis compañeros.

Ya estamos todos bien despiertos, y dado que ya están abiertos todos los mostradores de facturación, entregamos nuestros equipajes para no tener que cargar con ellos. Después damos una vuelta por las tiendas del aeropuerto dado que algunas ya están abiertas. No hay gran cosa, y nos dirigimos a nuestra zona de embarque. Aquí si que nos miran con lupa para entrar. Tienen el detector de metales puesto al mínimo y incluso un anillo pita al pasar por él. Una señora o señor, con un detector de metales de mano te da un repaso de arriba abajo para comprobar que es lo que ha dado el pitido. Las dos tiendas que hay en la zona de embarque están cerradas. Unicamente está abierto el bar, en el que un café te viene a costar unos 3 o 4 euros. Tras un buen rato en esta zona, Jose y yo salimos. Fuera hay más tiendas y es más entretenida la espera. Volvemos poco antes de la hora de embarque, pasamos los trámites de seguridad y esperamos la inminente salida del vuelo en la sala de embarque, la cual nos hacen desalojar para realizar el control de pasaportes. Conchi, sin embargo, ya que estaba en el servicio en ese momento, no ha pasado el control, ¡¡!mira que si llega a ser una de los malos!!!.

Embarcamos, despegamos, Conchi se pone nerviosa, aterrizamos, cogemos los equipajes y ya estamos en Praga. Lo primero es ir a retirar el coche que hemos alquilado, un espacioso Opel Vivaro. La retirada de vehículos de alquiler se hace en un edificio que hay justo en frente de la terminal de salida. Allí se encuentran todas las comañías de alquiler. La nuestra, obviamente, es la más económica que encontramos Alimex CR. El chico que nos atiende tarda un buen rato en realizar todos los trámites del alquiler, debe ser nuevo, y nos da una sorpresa: resulta que los precios han subido y no nos respetan el precio que teníamos acordado. Nos parece francamente mal, pero aún así sigue siendo barato, así que aceptamos. (lo voy a transcribir a inglés para que la gente vea que the car rental company Alimex CR in Czech Republic has increased the price agreed three months early. Of course, we complaint, but Alimex did not care about this complaint. This is the first time that happens something like that in a travel. Alimex CR is not a serious company. Serious companies does not increases prices agreed. Up to today we have not received a reply from Alimerx regarding our complaint, and it seems that we never are going to receive it. Be carefull with Alimex CR. Ahí queda eso).

Salimos del aeropuerto rumbo a nuetra primera visita, prevista para unos horas antes, pero que por los avatares de nuestro viaje, comenzamos cuatro horas después: el castillo de Karlstejn. De camino vemos una hamburguesería, y paramos a comer algo. El menu con patatas y bebida normal cuesta 100 coronas (unas 600 ptas, vamos 3,6 euros), bastante menos que en España, y justo la mitad que en Alemania. Después salimos hacia Karlstejn.

La carretera a Karlstejn es estrecha y con unas curvas muy cerradas que en algunos lugares hace que hayan colocalo espejos cóncavos para ver quien viene desde el otro lado de la curva. Hemos llegado al pueblo, pero el castillo no se ve. Dejamos el coche en el aparcamiento que hay la salida del pueblo (70 coronas) y nos dirigimos hacial el pueblo para llegar al castillo. Según estamos saliendo del aparcamiento, se nos ofrecen un taxi para subir al castillo (100 coronas por persona). Nos dice que a pie son unos 30 minutos y que en coche, obviamente, bastante menos. En un principio decimos que no, pero dado que ya es tarde y que si subimos andando no nos va a dar tiempo a entrar en el castillo, ya que cierra sobre las 5. Nos hace un precio especial: vamos 8 y pagamos 7. El taxista nos cuenta que dado que la licencia no le perminte entrar por el pueblo, nos ha de llevar por otro camino, como si volviesemos a Praga, que me da la impresión de ser bastante largo, aunque nos deja a la entrada del castillo. El castillo tiene dos visitas diferenciadas: la primera la del castillo propiamente dicho y la segunda la de la la torre del tesoro para la que hay que pedir cita previa. Nosotros vamos a visitar sólo la primera, para lo cual sacamos unas entradas reducidas con nuestros carnets de estudiante (100 coronas) para la última visita del día. Aun nos da tiempo a dar una vueltecilla por las murallas del castillo para tomar algunas fotos, desde donde hay unas vistas fantásticas de las montañas plagadas de árboles que rodean el castillo.

La visita del castillo se realiza con guía en inglés o checo. En la primera sala hay una maqueta del castillo sobre la que el guía nos hace una descripción general del castillo; unos mapas de la época en la que Carlos IV mandó construir el castillo, en la que se ve como Chequia pertenecía al Sacro Imperio Romano-Germánico, heredero del imperio romado de occidente; los bustos de Carlos IV y sus mujeres y unos docyumentos sobre la fundación de Praga. La siguiente sala es la más larga del castillo, en la que hay una capilla dedicada a San Nicolás con una talla del santo que se cree que fue realizada por el propio Carlos IV como terapia para la artrosis. Abandonamos la sala por unas escaleras a la sala de los ancestros, cubierta totalmente de cuadros de los antepasados de Carlos IV, aunque, según nos indica el guía, no son las caras reales ya que hay fundadas sospechas de que el artista se las inventó. Pasamos al dormitorio, en el que nos llamó la atención el que no hubiese cama. El dormitorio cuenta también con una puerta que conecta con la la habitación de la reina y una talla de Santa Catalina. Por la habitación contigua salimos al patio, donde el guía llama nuestra atención en la torre del tesoro de un saliente de madera en lo alto que nos dice ser un retrete, el más alto que he podido ver.

Pasamos a la segunda y torre, donde podemos ver copias de lo que podemos ver en la cripta. Hay una copia de la corona de Carlos IV, cuyo original se encuentra en el castillo de Praga y cuya cerradura tiene varias llaves guardada por el presidente de la república, el alcalde de Praga, el obispo, etc., por lo que esa puerta sólo se habre una vez cada 10 años. También nos muestran la cabeza de un dragón. Terminamos la visita en las tiendas que hay junto al castillo, en la que Rut y Fátima compran algún recuerdo. También hay un museo de cera (35 coronas) y algún bar. Justo a la derecha de la puerta del castillo sale un camino entre árbolos que nos lleva hasta el pueblo, desde donde se ven unas fantásticas vistas del castillo, aunque ya está todo absolutamente cerrado en el pueblo, pese a ser solo las seis de la tarde. Volvemos al aparcamiento a buscar el coche e ir a nuestro hotel en Jindrichuv Hradec.

Las carreteras en Chequia no son malas, pero son estrechas y por tanto no se puede correr. Dado que está nublado parece mucho más tarde de lo que es. Además, en Chequia el sol se pone casi una hora antes que en España, y se nota. Llegamos al hotel y tras registrarnos dejamos nuestras cosas en las habitaciones para después ir a cenar después en un restaurante italiano que hay justo en frente del hotel y que hemos visto que no es nada caro, de hecho, al ver bien la carta una vez que nos hemos sentado, vemos que es incluso barato y comenzamos a pedir platos como locos. Menuda fiesta del colesterol que nos hemos dado para cenar.

Tras la cena todos vuelven a sus hatiaciones. Yo me resisto a ir justo después de la cena al hotel y me quedo dando una vuelta de reconocimiento al centro de la ciudad, a la que se me une Jose seguidamente. No hay demasiada animación, pese a ser sábado, aunque según estamos volviendo al hotel vemos grupos de jóvenes que se dirigen a un publ en el que hemos visto que hay una mini bolera. No obstante, ha sido un día largo, y hay que recuperar fuerzas para los proximos días.

Itinerario

DIA 3.- J.HRADEC - CESKY KRUMLOV - HLUBOCA - HOLESOVICE - J.HRADEC.

Nos levantamos pronto, pero el desayuno nos lleva más tiempo del acostumbrado en un desayuno. Y es que un desayuno tipo bufet, para nosotros que somos unas auténticas limas, es bastante peligroso. Comenzamos con unas salchichas con huevos revueltos, sangüiches de tres tipos de quesos y jamón, bollería variada y yogures. Yo termino el desayuno con un te verde al limon, para reposar la comida.

Salimos del hotel rumbo a Cesky Krumlov. El centro de la ciudad se encuentra situado en un meandro que forma el río Vlatava, el mismo que divide Praga (traducido al español como río Moldava). Dejamos el coche en un aparcamiento al otro lado del río (1 hr 30 coronas) y nos dirigimos al centro bajo la lluvia que ha comenzado a caer. Nuestra primera parada es en un supermercado a comprar algo de beber, sorprendiéndonos otra vez los precios tan baratos. Una vez hemos terminado con nuestro avituallamiento, vamos a comprar las entradas para la visita del castillo. La visita se hace guiada en inglés (estudiante 80 coronas) a la hora en la que se indica en la entrada. Nuestra hora de visita es dentro de tres horas, así que vamos a visitar la ciudad. Salimos de la zona del castillo y cruzamos el río hacia la plaza del ayuntamiento. Venos que en el río bastante gente, pese a la lluvia, está practicando el prigüismo. Me gustaría unirme a ellos, pero en esta ocasión no va a ser. Tras tomar una cuantas fotos de la vista del castillo desde el puente, llegamos a la plaza del ayuntamiento, típica plaza medieval, muy al estilo de los países del este: cuadrada y con edificios pintorescos. Hay bastante gente, ya que en la ciudad se está celebrando un rally, motivo que nos llevó a escoger el hotel en Jindrichuv Hradec ya que la ciudad estaba al completo este fin de semana. Hay un mercadillo medieval con puestos de artesanos y en un escenario a un lado de la plaza un grupo ofrece un concierto de música medieval. Veo los puestos de salchichas y mi boca empieza a segregar saliba, pero aún es pronto para comer. Damos un paseo, aún bajo la lluvia, por las callejas que rodean la plaza del ayuntamiento y subimos hasta la iglesia que hay en lo alto del meandro. Después volvemos a la plaza donde nos sentamos en una terraza bajo un portal a tomar unas cervezas, que terminamos poco antes de ser el momento de volver al castillo.

Por la parte de atrás de la entrada vemos el lugar donde comienzan las visitas, aunque no está muy claro, pero la cantidad de turistas que hay en el lugar resuelve todas nuestras dudas. Mientras llega el momento de entrar aprovechamos para ir al servicio. En Chequia hay que pagar por ir al servicio. El precio suele ser entre 3 y 5 coronas, generalmente, pero en Praga lo he visto a unos precios increibles, precios para turistas alemanes. Dos chicas vestidas con trajes de época abren la puerta de entrada. Una de ellas es la guía que da las explicaciones, la otra, no se muy bien qué función tiene, pues no la veo en toda la visita realizar ninguna tarea. Ramón ha hecho un comentario de hombres sobre nuestra guía, la cual lo ha entendido pues sabe español, aunque como lo ha dicho en jerga, no le ha quedado muy claro. Me cuesta bastante seguir las explicaciones en inglés de la guía, con lo que aprovechando que sabe español, le pido que me lo aclare de vez en cuando. 

Terminada la visita a Cesky Krumlov vamos a ver el castillo de Hluboka, un bonito castillo al estilo del de Windsor en Inglaterra. Conseguimos nuestras entradas de estudiante (50 coronas) para la última visita del castillo, en idioma checo. No hay posibilidad de hacerla en inglés. El interior del castillo es también bastante interesante. No tenemos ni idea de lo que dice la guía, por lo que vamos un poco a nuestro aire, igual que una señora que no debe ser checa y que se dedica a tocarlo todo y entrar y entrar sin permiso de la guía en todas las habitaciones. Terminada la visita volvemos al coche con idea de comer en algún sitio. Justo donde tenemos aparcado el coche hay un par de restaurantes, nos decidimos por uno de nombre Original Svejk. Svejk es un personaje de un libro checo "Las Aventuras del Bravo Soldado Svejk" del autor checo Jaroslav Hasek, que cuenta en tono de humor las aventuras de un soldado del imperio Austro-Húngaro durante la primera guerra mundial. No he leido el libro, pero recuerdo que hace mucho tiempo, en la televisión pusieron una serie sobre el libro. Tampoco vi la serie, pero recuerdo que mi hermano Santi y mi padre sí la veían, y recuerdo sus risas ante sus aventuras. Svejk es bastante popular en el país, donde vemos muchas tabernas que llevan su nombre. Entramos y pedimos la carta, que está en checo y en alemán, nada de inglés, francés ni, por supuesto, español. Ni tan siquiera la tienen en ruso, aunque el camarero habla un poco. No obstante, en nuestra ayuda viene una camarera que si habla inglés. Nos traduce la carta. Finalmente estamos todos comiendo unas buenas parrilladas de carne con unas buenas cervezas checas y refrescos internacionales, y lo mejor es que nos hemos vuelto a poner como el kiko por unas 120 coronas cada uno.

Holasovice es una aldea popular que forma parte del patrimonio de la UNESCO. Ya es tarde, por lo menos para este país, y la aldea está totalmente desierta. Está formada por una enorme plaza central rectangular cerrada por hileras de casas construidas en el estilo barroco popular de Bohemia del sur entre 1840 y 1886. En la aldea no hay nada más que los edificios que cierran la plaza. Damos una pequeña vuelta de reconocimiento y nos vamos. 

Antes de volver al hotel decidimos parar en Ceske Budejovice, la cual está también completamente desierta. Nos acercamos a su plaza central, grande y con edificios pintorescos y una fuente en medio. Mientras Ramón se da media vuelta para ver un poco más de cerca uno de los edificios, el resto jugamos a escondernos. Ramón da un par de vueltas a la plaza sin vernos. Después, aparecemos a su espalda preguntándole que dónde se había metido. Somos así de simples para divertirnos.

De vuelta en Jindrichuv Hradec, tras pasar por el hotel, damos una vuelta por las desiertas calles del pueblo. Buscamos lugares donde cenar, pero finalmente vamos a nuestro restaurante favorito a cenar, un poco antes que ayer  ya que hoy cierran una hora antes. Después de otra fantástica y copiosa cena decidimos ir al garito que Jose y yo habíamos visto el día anterior a escuchar música y beber algo. En el garito hay una bolera, futbolines y otros juegos. Nosotros jugamos una partida de bolos mientras nos bebemos unas cervezas. La partida está resultando un poco larga ya que estamos jugando los ocho en la misma pista, pero estamos bastante animados ya que estamos dando una paliza a Jose, al que no le gusta nada perder, pero se tendrá que aguantar ya que en primera posición queda Javi, en segunda yo, y en tercera Conchi. Jose tiene que conformarse con un deshonroso cuarto puesto por delante de los que no han jugado nunca antes a los bolos.

Entre bromas dirigidas al cuarto puesto de Jose, volvemos al hotel sobre la una de la noche, bastante cansados. 

Itinerario

DIA 4.- J.HRADEC - LANDSTEJM - SLANOVICE - TELC - TREBIC - J.HRADEC. 

Pese a habernos acostado ayer algo tarde, hoy nos levantamos antes. El motivo es que el desayuno nos lleva mucho tiempo y preferimos perder ese tiempo en dormir que en comer o visitar otros lugares. 

Nuestra primera visita del día es el castillo de Landstejn, un castillo en ruinas situado en una fantástica zona boscosa en la que nos hemos cruzado con multitud de cicloturistas. Dejamos el coche en el aparcamiento, que cuesta 6 coronas, aunque no hay nadie que cobre, ni máquinas de tickets. Subimos al castillo con idea de sacar las entradas (40 coronas) pero está cerrado. Del cartel en checo que hay en la puerta deducimos que los lunes no está habierto, lo que me lleva a recordar que generalmente todos los museos del mundo cierran los lunes. 

Tomamos la ruta a Slanovice, otra ciudad patrimonio de la UNESCO. Aparcamos en el centro de la plaza y aunque hay que pagar, no encontramos ninguna máquina para abtener el ticket, así que lo dejamos tal cual. De todas formas, es otro pueblo bastante pequeño en el que lo principal es la plaza. Subimos a la torre (15 coronas) desde donde tenemos unas buenas vistas del pueblo y sus alrededores. Después damos una vuelta por la plaza en la que muchas casas tienen la fachada decorada con dibujos.

De camino a Telc paramos a llenar el coche de gasolina (gasolina 95 a 27,20 coronas/litro - diesel 24 CZK/litro). En Telc aparcamos a las afueras de la ciudad (10 CZK/hora) y tranquilamente nos dirigimos al centro, parando primero en una pastelería a comer unos bollos o tomar un refresco; algunos también aprovechan para visitar los servicios, que siguen costando dinero). Entramos en la plaza central, enorme, con los típicos edificios checos a sus lados y el típico pilar dedicado a la Virgen en el centro. El castillo está cerrado al ser lunes. Me sorprendió bastante ver el cartel también escrito en español. Damos una tranquila vuelta por la ciudad, parando en sus tiendas. De repente se ha nublado y está comenzando a llover. Decidimos volver al coche aunque llegamos bastante mojados.

En la plaza de Trebic, nuestra última visita del día, están desmontando el mercado. Hay un escenario en el que están preparándolo todo para un concierto. Aparcamos en la misma plaza, pero antes de comenzar la visita paramos a comer en un restaurante. Las camareras no hablan inglés, sólo checo y alemán, la carta si está en inglés y no hay demasiado problema para pedir. Las bebidas las pedimos utilizando las dos o tres palabras que conocemos en alemán. Ramón sigue peleado con la forma de decir en checo gracias y me pregunta una y otra vez que le recuerde cómo se dice: dekuí. 

Nuestras comidas son muy largas, se nos van las horas en este placer. Hay algunos que aunque coman mucho no engordan, no es mi caso, que noto que tengo que dejar un botón menos del cinturón. Después de comer, cruzando la plaza nos dirigimos al barrio judío, donde visitamos la sinagoga (15 coronas) que no nos parece demasiado interesante. Después visitamos en cementerio judío. Las primeras lápidas recuerdan a los caídos en la primera y segunda guerra mundial. Hay lápidas bastante antiguas. Sobre muchas de ellas hay colocadas piedras, una costumbre judía con los difuntos. 

Se acaba el día y volvemos al hotel. Las carreteras del país están muy bien señalizadas y no son malas, pero son carreteras de doble sentido que atraviesan muchos pasos a nivel de trenes, con y sin barrera, y la velocidad que nos permite la carretera es de unos 60 km/hora, con lo que los trayectos se hacen un tanto largos. Otra cosa con la que hay que tener cuidado al conducir por 
Chequia es que los adelantamientos se apuran hasta el final, con lo que en ocasiones te encuentras que de frente se está acercando a ti un coche. Dado que no nos fiamos, preferimos aminorar la marcha para que les de tiempo a volver a su carril.

De nuevo terminamos la noche cenando en nuestro restaurante de Jindrichuv Hradec.

Itinerario

DIA 5.- J.HRADEC - CESNA LOTHA - BOUZOV - LITOMYSL

Nuestro último desayuno en el hotel, los vamos a hechar de menos. Tras éste, y una vez hemos realizado el pago del hotel y cargado las maletas, abandonamos definitivamente Jindrichuv Hrdec. Por cierto, que tiene un castillo, de hecho, Hrad significa castillo, que sin embargo, no vamos a visitar. 

Nuestra primera parada de hoy es en el castillo de Cervena Lotha (parking 30 CZK), un castillo de color rosa situado en medio de un lago. Los puestos para turistas que hay en el camino al castillo parecen bastante caros, lo que nos sorprende por el hecho de que los turistas que vemos son niños checos. En uno de ellos me he comprado una flauta andina por 150 coronas.

Por carreteras estrechas, serpenteantes y cortadas cada cierto tiempo por pasos a nivel con y sin barreras, llegamos al castillo de Bouzov, un castillo medieval situado en lo alto de un frondoso cerro. La vista desde abajo es fantástica. El día está nublado, casi como el resto de días que hemos permanecido en el país y da la impresión de ser más tarde de lo que es. Dejamos el coche en el amplio aparcamiento que hay y no dirigimos a pie al castillo. Al llegar, el guardián nos indica que no podemos entrar y nos señala un cartel en checo, que con un poco de imaginación deducimos que dice que está cerrado por reforma justo esta semana que estamos nosotros en el país. Jose se ha desilusionado bastante, pero son cosas que pasan y que no se pueden tener previstas.

Decidimos comer en uno de los chiringüitos que hay junto al aparcamiento. No deben venir muchos extranjeros por aquí y las personas que nos atienden no hablan más que checo. Los menos osados piden una hamburguesa, un tanto rara ya que parece carne de salchicha. A Rut y a mi nos ha llamado mucho la atención que la hamburguesa, con su pan, lechuga y demás ingredientes ha salido ultracongelada de una bolsa similar a las de patatas fritas. Jose y yo estamos intentando traducir lo que parece un menú. Hemos traducido algunas palabras, pero nos faltan otras que no vienen en nuestra guía. Una chica que ha entrado con dos niños se dirige a nosotros en español, preguntándonos si somos españoles. Hablamos un rato con ella y le pedimos que nos traduzca lo que dice en el menú. Gracias a su ayuda conseguimos pedir todo. El dueño del local nos ayuda con la traducción con onomatopellas y gestos: por ejemplo, para decirnos que es pollo mueve los brazos como intentando volar. Para el agua me muestra tres botellas. Señalando la primera cruza las manos como si estubiese bailando el aserejé; con la segunda me dice "pruf" y con la tercera dice un largo "pruuuuuuufffffff" acompañado con una gran gesticulación con las manos. Está claro, la primera es agua sin gas, la segunda con un poco y la tercera con mucho gas. Pido la tercera, que será la más parecida a la Casera, que tanto me gusta. La comida no es nada del otro mundo, pero hemos llenado la panza y no ha sido caro. 

Abandonamos todos un tanto frustrados Bouzov por no haber podido visitar el castillo, pero como he dicho antes, son cosas que pasan. En el camino a Litomysl, en uno de los pueblos que atravesamos una policía para a Jose y le pide la documentación. Muy seria le pide que salga del coche. Vemos a Jose hablar con ella en el exterior. No sabemos que estará diciendo, ya que Jose no habla idiomas. La policía sujeta entre sus manos el carnet de conducir de Jose, mirándolo por un lado y otro, como pensando qué será ese trozo rosa de cartulina que le hemos dado. Finalmente la chica comienza a sonreir ante la situación y dice a Jose que se marche. Dentro del coche hemos estado todos siguiendo con atención los gestos de los dos. Al entrar todos le preguntamos a Jose que es lo que hablaba con la chica: "la he dicho: I see the stop, pero todos estaban parados". Todos nos empezamos a reir, obviamente la segunda parte de la frase no debió entenderla muy bien la policía, pero bueno. No nos ha costado una multa, aunque por otro lado, lo cierto es que no habíamos hecho nada malo. 

 Llegamos a Litomysl bastante pronto. Nuestro hotel de hoy es de tres estrellas, situado en la plaza de la ciudad, una plaza larguísima con edificios pintorescos. A la entrada del hotel, suponemos que para dar fe de su categoría, había fotos del presidente checo Havel durante su visita o estancia en el hotel. En el hotel de Jindrichuv Hradec también había estado el presidente. La chica que hay en recepción no habla demasiado inglés, pero es suficiente para entendernos. Es zurda y nos llama muchísimo a todos la atención que en lugar de escribir de izquierda a derecha escribe de abajo a arriba. Las habitaciones están bastante bien y tras dejar el equipaje vamos a dar una vuelta por la ciudad, aunque sabemos que al ser poco más de las 5 no va a haber ya nada abierto. Si está abierta la oficina de turismo donde solicitamos un mapa de la ciudad y aprovechamos para contactar por correo electrónico con el hotel de Jindrichuv ya que Patricia se ha dejado allí el móvil.

Durante la vuelta de reconocimiento vemos que no hay demasiadas posibilidades para cenar. Sólo tres: un restaurante checo, que es donde me gustaría cenar a mi; uno italiano, que es donde prefiere cenar Jose; y el restaurante del hotel, que es el que al final elegimos ya que no es nada caro. Entramos y en lugar de juntar dos mesas para que nos sentemos todos juntos, el camarero nos dice que nos sentemos cuatro y cuatro. Bueno, tampoco pasa nada. Después nos traen la carta para elegir la comida, que llegará mucho más tarde, cuando ya estamos todos comiéndonos los manteles. Hemos pedido algunos platos típicos checos, como el pato o el Spanish Bird, que dado que lo pidió Rut y estaba en otra mesa, cuando me di cuenta para ver qué era ya se lo había comido.

Después de la cena intento llevarles a una discoteca que he visto que hay en uno de los planos de la ciudad colocado en las calles, pero dado que está comenzando a llover, que está un tanto retirada y que no se ve a nadie por las calles, decidimos volver al hotel. Ramón se va rápido a dormir. Jose y yo nos quedamos un rato asomadas a la ventana, que tiene unas buenas vistas de la plaza y el castillo iluminado, charlando y preparando el día siguiente.

Itinerario

DIA 6.- LITOMYSL - KUTNA HORA - SEDLEC - TEREZIN - PRAGA.

El desayuno en este hotel no es como el de los días anteriores, aquí consta de lo básico: cereales, zumo, tostadas, yogures y poco más. Dado que no tenemos que dejar el hotel hasta las 12, y puesto que aún tenemos que visitar el castillo de la ciudad, dejamos allí todos los bártulos. Sobre las nueve salimos del hotel rumbo al castillo, que está casi al lado entre otras cosas porque Litomysl es pequeño. 

Las visitas del castillo (40 coronas) son en checo, pero nos han entregado unas hojas con explicaciones de las salas escritas en inglés para que podamos enterarnos de lo que vemos. En el patio del castillo hay montado un escenario en el que ofrecen conciertos por las tardes. Nuestra visita comienza por el teatro para después pasar a las habitaciones principales. Una visita entretenida.

Volvemos al hotel, pagamos, cargamos los bultos y nos marchamos a Kutna Hora. Kutna Hora es también patrimonio de la UNESCO. La ciudad prosperó gracias a las minas de plata que había en ellas. Nuestra intención es visitar el museo de la minería que hay en la ciudad, una auténtica mina a la que bajas con casco. Al dirigirnos a sacar las entradas, un hombre nos comenta que hoy no es posible realizar la visita ya que está solo abierto para colegios. Otra frustración más, pero qué le vamos a hacer. Nos dirigimos a la catedral de Santa Bárbara, patrona de los mineros. La entrada de estudiante nos cuesta 15 coronas y nos dan unos hojas en español con explicaciones de lo que vamos viendo en la catedral. Menos mal, porque ya estábamos cansados del inglés. Damos una vuelta por la ciudad y en alguna guía vemos que hay un osario en los alrededores de Kutna Hora. Descubrimos que se encuentra en el cementerio de Sedlec, un barrio a las afueras de la ciudad. 

A Sedlec llegamos bastante bien, preguntando, eso sí. En una cripta que hay bajo la iglesia del cementerio se encuentra el osario. Pagamos las 20 coronas de la entrada con la que nos entregan también unas hojas con las explicaciones en español. El osario es impresionante, las calaveras adornan toda la cripta; las paredes están decoradas con huesos que incluso forman dibujos y escudos. Me recordaba a la iglesia de los capuchinos que visité hace muchos años en Vía Veneto en Roma. Es el mismo estilo.

Antes de llegar a Praga, la rodeamos para ir hacia el norte, a visitar la fortaleza de Terezin, que fue campo de concentración durante la segunda guerra mundial. Dejamos el coche en el aparcamiento, para ir rápido a la fortaleza, ya que la cierran en breve, pero antes paramos a comprar unos perritos caliente, ya que no hemos comido en todo el día. La entrada a la fortaleza es gratuita y te dan un folleto en español con el itinerario para seguir mejor la visita. Entramos a la izquierda  al primer patio bajo la inscripción "Arbeit macht frei" (el trabajo te hace libre) que da la "bienvenida" a los campos nazis. Vemos las celdas de confinamiento, consistentes en una habitación grande con cuatro alturas de literas al estilo de cama corrida, en la que según mis cálculos debían dormir allí unas 400 personas por lo menos, por lo que al final la habitación no es tan grande. Nos recordaba a los barracones de la película "La Vida es Bella". Después visitamos las celdas individuales, frías y húmedas, como aquellas en la que metían a Steve McQuin en la película "La Gran Evasión" y a la que llamaban "nevera", ahora sé por qué. El museo que hay está cerrado, así como otras tantas estancias. Terminamos la visita en el cementerio que hay a la entrada, en el que vemos que muchas de las tumbas de personas que murieron al final de la guerra.

Desde el coche visitamos la otra parte de Terezin, situada a unos 600 metros de la fortaleza. Esta parte es una ciudad dentro de unas murallas, que en tiempo de la segunda guerra constituyó el gueto judío. Hay un museo del gueto, pero ni nos molestamos en bajar del coche ya que sabemos de seguro que está cerrado. 

Ponemos rumbo a Praga. Hemos decidido dormir en un camping de las afueras en lugar de dormir en un albergue del centro, ya que los bungalows tienen cocina y podemos estar más tranquilos que en un albergue. Está un tanto retirado del centro y nos cuesta mucho, muchísimo encontrarlo. He preguntado a un hombre cómo podíamos llegar al camping, y según creo me lo explicó bastante bien, pero no entendía nada de lo que decía. Lo único que entendía era algo que  repetía muchas veces "dolni pocernice", pero ¿qué significa eso?, y el venga a repetirlo, hasta que me vino la inspiración y recordé un cartel que había visto en la carretera. Dolni Pocernice debe ser el nombre de la ciudad donde se encuentra el camping. Seguimos los carteles hacia Dolni Pocernice y finalmente llegamos al camping. Está lloviendo a mares. Entramos en la recepción del camping y nos dan las llaves de nuestros bungalows. Cuando los veo, me sorprendo, no es lo que Jose me había contado, sobre todo porque no tienen cocina. Después Jose me explica que lo que tenían que habernos dado eran las dos casas móviles de las que dispone el camping. Vamos a recepción a hacer el cambio, pero solo tienen disponible una de las casas móviles. Decidimos que sea para las chicas. 

Una vez que hemos descargado el coche nos dirigimos a cenar. En el bar del camping están viendo un partido de la eurocopa y está lleno a rebosar, por lo que decidimos salir del camping en busca de otros sitio. Encontramos un restaurante en el que una chica que dice que es griega, nos sirve. La comida no ha tenido mucho éxito, pero hemos llenado el estómago, que era lo que necesitabamos. No es muy tarde, pero nadie quiere ir a Praga. Nos quedamos en el camping, nos duchamos, charlamos y dorminos.

Itinerario

DIA 7.- PRAGA - MARIANSKE LAZNE - LOKET - KARLOVY VARY - PRAGA.

Jose se ha levantado hoy antes que nadie. Es muy servicial y ha ido a comprar el desayuno en una tienda: unos bollitos, mermelada, mantequilla, yogures y pan. Cuando llego a la casa de las chicas, la mayoría ya ha desayunado, aunque aún queda un buen rato hasta que salgamos dado que las chicas están duchándose todavía.

Hoy vamos a hacer la ruta de los balnearios. Si bien todo el mundo que visita la Chequia solo visita Karlovy Vary, nosotros vamos a visitar también la ciudad Balneario de Marianske Lazne, y hacia allí nos dirigimos, aunque como no conocemos las carreteras, damos bastante vuelta hasta que damos con el camino. Al llegar al Plzen, famosa por su cerveza, la carretera se desvía por obras a carreteras secundarias, que nos hace dar más vuelta. Estamos un tanto despistados, hasta que encontramos un pueblo que viene en nuestro mapa. Seguimos tranquilos pues vamos por el buen camino.

Dejamos el coche en una calle pequeña, paralela a la calle principal. Nos llama la atención ver que los cubos de basura están cerrados con un cubo de basura. Suponemos que por las noches alguien irá a quitar el candado y lo dejará así toda la noche, si no no entendemos cómo van a tirar la basura ni a recogerla los basureros. La calle principal es una larga avenida con un bulevar que separa los edificios de un amplio parque. Vemos una oficina de información y dado que estamos un tanto despistados, entramos a pedir un mapa. Otros aprovechas para ir al servicio, que aquí es el doble de caro que lo que hemos estado pagando en el resto del país (7 coronas). La señora de la oficina de información nos enseña un plano, que Jose y yo miramos atentamente, intentando memorizarlo, ya que nos da la impresión que nos van a hacer pagar por él. Efectivamente, no recuerdo cuanto nos piden, pero no es barato, por lo que decimos que no lo queremos. Ya estamos situado, y hemos visto que los edificios más interesantes salen hacia la derecha por un camino que atraviesa un verde parque. En el parque se encuentran los coches de caballos para realizar un tranquilo paseo por el lugar. Al ver a ocho personas juntos vienen hacia nosotros a ofrecernos sus servicios. Preferimos andar.

La zona tiene unos edificios de principios del siglo XX bastante bonitos, hoteles que dan la impresión de haber sido restaurados hace poco. La zona principal está compuesta por una plaza amplia con una columnata de la Belle Epoque, en la que hay tiendas y cafés. Se nota que es una ciudad balneario pues la edad media de la gente con la que nos cruzamos debe ser los 60 años. Paramos en un café a hacer lo propio y después abandonamos tranquilamente la ciudad.

Antes de seguir hacia Karlovy Vary queremos visitar el castillo de Loket, una pequeña población entre Marianske Lazne y Karlovy Vary. Dejamos el coche en la gran plaza central (30 coronas/hora) y damos una vuelta por ella. Los edificios son similares a los que hemos estado viendo por toda la República Checa, pero aquí están muy bien cuidados. Da la impresión de que hayan sido restaurados hace muy poco. De hecho algunas casas están en rehabilitación. Parece que el Goethe, el escritor alemán, pasó asllí varios veranos. Loket es una población muy pequeña, que como el resto de poblaciones pequeñas que hemos visto, una vez que sales de la plaza se acaba el pueblo, pero tiene mucho encanto. Antes de subir al castillo vamos a comer. Elegimos uno que hay ne la misma plaza y que tiene el nombre de Goethe. Es algo tarde para comer para los horarios de los centroeuropeos, pero el dueño del restaurante no nos pone ningún problema. Eso sí, estamos unas dos horas comiendo, entre que nos preparan la comida, nos la sirven y acabamos con ella. Miramos todos la hora, si no salimos pronto nos van a cerrar el castillo. La decisión está entre visitar el castillo o pedir el postre. Ha ganado la segunda opción. 

Después de la comida subimos hacia el castillo, que obviamente está cerrado. Bajamos hacia el puente que atraviesa el río que sirve de foso al castillo y nos hacemos unas fotos. Me despisto un poco y cuando vuelvo a la plaza mis compañeros no están. Tampoco está el coche. Supongo que están jugando a esconderse. Ya aparecerán. Veo tranquilamente los edificios de la plaza, y bajo hacia el otro extremo. Allí me encuentro a todos, que están esperando a que Rut y Fátima terminen de comprar unos recuerdo.

En Karlovy Vary dejamos el coche aparcado junto a una comisaría: aparcamiento vigilado, aunque un tanto alejado del centro. El paseo hasta el centro es bastante agradable. Entiendo que todos los circuitos incluyan esta ciudad balneario en sus itinerarios, ya que salvo por un par de edificios que han construido y que son una aberración para el entorno arquitectónico, Karlovy Vary guarda bien el estilo de la Belle Epoque de principios del siglo XX. Durante nuestro paseo por la ciudad probamos el agua de alguna de las fuentes que hay por toda ella, algo difícil ya que el agua sale a unos 40 o más grados (vimos alguna con agua a 63 grados), ideal para hacerse un té. Mucha gente lleva jarritas en la mano para probar las aguas. Abandonamos la calle principal por una calleja que sale a la izquierda de un bar dedicado al soldado Svejk. Vamos a visitar Petrova visyna, un mirador que el zar PedroI el Grande de Rusia subió a caballo. Nosotros la subimos a pié, y tampoco es para tanto. Seguro que Pedro I estaba gordo como un tonel por no hacer deporte. Una placa con el busto del zar conmemora que estubo allí. Tendrían que poner otra para nosotros que hemos subido a pie. La vista desde los cuatro miradores que hay es fantástica: los edificios de los años 20 se mezclan con el verde de los árboles que serpentean en las colinas que rodean la ciudad. Fantástico, merece la pena la subida, que puede ser un tanto dura en algún tramo (si no estás acostumbrado a andar).

Bajamos con la intención de tomar algo, pero los precios son un tanto elevados. Esta parte del país ya no tiene nada que ver con la que hemos visitado los primeros días. Terminamos en el McDonals de la ciudad donde todos se piden unas hamburguesas. Yo no tengo hambre aún, pero un helado si me entra.

Es tarde, para variar, y volvemos directamente al camping. Nos vamos a dormir sin cenar ya que al ser más de las once está todo cerrado.

Itinerario

DIA 8.- PRAGA.

    Cuando estube años atrás, Praga, comenzaba a ser un destino turístico para los españoles, sobre todo por lo económico. Por aquel entonces los vendedores de los puestos para turistas chapurreaban algo de español y nos decían los precios en duros.  Una corona eran, y siguen siendo, aproximadamente cinco pesetas. También recuerdo a los checos como gente muy poco amable. Supongo que en las grandes ciudades hay de todo. 

    El momento del desayuno es exactamente igual que el del día anterior, salvo porque esta vez vamos algo más lentos. Por fin vamos a Praga. Entramos sin dificultad en la ciudad. Lo difícil va a ser encontrar aparcamiento. En su busca llegamos a la plaza de Wenceslao (Vaclavske namesti, para ser exactos). En el centro, a parte de la estatua del rey Vaclak, vemos una escultura de unas piernas con un tanga a la altura de las rodillas. No se muy bien a qué querrá decir. Arte moderno, a lo mejor no quiere decir nada.. No se por qué motivo hemos dado cuatro vueltas a la plaza, hasta que conseguimos escapar de ella por una calleja a la derecha donde hay un aparcamiento subterráneo. El guardia del aparcamiento nos dice que nuestro coche no entra allí, que es demasiado alto, así que nos vamos a otro sitio. Después de dar vueltas y vueltas un tanto desconcertados pues en el lugar en que según nuestro mapa debería haber un aparcamiento, no lo hay, damos con un lugar donde aparcar, en Karlovo Namesti, relativamente alejado del centro. Enseguida dos hombres con mono rojo se acercan a nosotros. Son los encargados del aparcamiento. Parece que en Praga, en lugar de haber parkímetros, lo que hay son personas que se encargan de cobrar y vigilar la zona. Por todo el día hemos pagado 225 coronas, que no es demasiado. Nos han firmado una tarjeta, algo así como un recibo confirmando que hemos pagado, pero en lugar de ponerlo dentro del coche, en el parabrisas, nos lo hacen poner por fuera, en el limpia, y en posición horizontal. No sabemos el motivo.

    Por fin comenzamos la visita. Nuestra intención es dedicar el día a la zona del barrio judío y el centro. Nada más dejar el coche, nos encontramos con la casa bailarina, un edificio nuevo, arquitectónicamente innovador que presenta una estructura arrugada. Recorriendo río abajo la orilla derecha del río Vltava, antes de llegar a Karlov Most (puente de Carlos), paramos en un café de diseño a tomar lo propio. Los precios aquí ya son similares a los de Madrid. Después proseguimos hasta el puente, tomando las primeras fotos, para una vez allí girar a la derecha para pasar por la plaza principal antes de llegar al barrio judío. Hemos visto un teatro negro, típico de Praga, que Fátima insiste en que veamos. Yo también tenía intención de ver el teatro, así que conmigo no tiene que insistir mucho, y al resto tampoco. Las entradas nos han costado 500 coronas, con descuento de estudiante. La actuación será por la noche, así que proseguimos nuestra visita, pasando por la plaza del ayuntamiento, en cuya fachada se encuentra el famoso reloj astrológico y a su lado, centenares de turistas esperando que de la hora en punto para ver el juego de figuras. Como quedan unos 5 minutos para que el reloj entre en acción, esperamos. Varias parejas checas llegan al ayuntamiento a casarse seguidas de su comitiva. Puntual el reloj ofrece su juego. Atravesamos la plaza y llegamos ya a una zona menos turística, aunque para nada alejada. Aquí hay un centro comercial y puestos de salchichas. Entro a curiosear, y veo que hay una panadería. Aviso al resto, suponiendo que pararían a comprar algún bollo, y así yo podría comer tranquilamente una mazorca de maiz que venden en un puesto a la entrada. Mi estratagema ha dado sus frutos, y la marzorca me sabe genial. Después del piscolabis, seguimos, pero nos da la impresión de que nos hemos perdido. Así es, Jose y yo nos adelantamos hasta el río y vemos que nos hemos pasado unas cuantas calles. Volvemos por la orilla del río y tomamos una calle a la izquierda que nos lleva a la entrada de la sinagoga española. No hay duda que hemos alcanzado nuestro objetivo.

    Compramos las entradas en la Sinagoga Pinkas. Hay tres tipos de entradas, según el recorrido que quieras hacer. Nosotros tomamos el que permite visitar el barrio judío (200 coronas), y entramos en la sinagoga, en la que un cartel indica que los visitantes masculinos han de cubrirse la cabeza con el típico gorrito judío, que ahora no recuerdo como se llama. Para que cumplas con la obligación ofrecen gorritos gratis de papel. En las paredes de esta sinagoga están escritos los nombres de las víctimas judías de Chequia de los nazis. Hay muchos, unos 80.000, según parece.  Por el patio de la sinagoga llegamos al viejo cementerio judío, lugar donde las lápidas se agolpan unas junto a otras. Debido a la falta de espacio, a lo largo de los años se han añadido varias capas de tierra a lo largo de los años, de modo que las tumbas están una encima de otra, hasta tres o cuatro niveles, creo. Por el dementerio vamos a dar a la sinagoga Klaus, en la que se muestran objetos de la vida cotidiana de los judíos.  Después entramos en la sala ceremonial, donde hay más exposiciones sobre temas de medicina, allí, una señora mayor con acento argentino se acerca a nosotros y nos empieza a contar historias sobre las sinagogas de Praga. Nos cuenta que la sinagoga española la levantó la comunidad judía de Praga en honor a los judíos que fueron expulsados por los reyes españoles, y que en Praga trabajaron tanto y tan bien, que les reconocieron su trabajo de esta manera.

    Nos alejamos un poco de la zona turística para comer a unos precios más aceptables. Damos con un restaurante italiano, y es donde paramos. La comida no ha estado nada mal, y no ha sido nada caro. Después en una tienda de ultramarinos nos compramos un helado, de esos que en Madrid cuestan 1,80 euros y allí 60 céntimos. Visitamos a continuación la sinagoga española, decorada al estilo morisco, cuenta con una exposición de punteros para señalar la Torá, ya que según me accabo de enterar la ley judía no permite tocar el libro con la mano.

    Son las 6, por lo que todo museo en la ciudad ha sido ya cerrado. Nos dirigimos a la plaza principal y entramos en la iglesia de Ntra. Sra. de Tyn, el edificio, a mi parecer, más llamativo de la plaza sin desmerecer al resto. El acceso a la iglesia es bastante curioso, a través de un portal que da a un patio, donde finalmente se encuentra la entrada. Tranquilamente, vamos hacia la torre de la pólvora, y de allí por una calle comercial, similar a Preciado en Madrid (de hecho están casi las mismas tiendas que puedes encontrar en Madrid), llegamos a Vaclavska namesti, con el museo nacional al fondo, que me hubiese gustado visitar, pero que tendrá que ser en otra ocasión.  En la plaza, a muy buen precio (35 coronas) venden tres o cuatro clases de salchicas. La voca se me hace agua, pero decido no comer, que hay que guardar la línea, eso sí, me bebo un refresco. Recorremos la plaza comenzando por la derecha hacia arriba y después por la acera de la izquierda hacia abajo parando en alguna tienda. 

    Ha llegado ya la hora de ir hacia el teatro a ver el espectáculo de teatro negro. Está claro que es un espectáculo para turistas. No creo que nadie en la sala sea checo, de hecho, todos los que hay a nuestro alrededor son españoles, con los que conversamos sobre las marionetas que hemos comprado antes de entrar al teatro. Se apagan las luces y comienza el espectáculo. La obra que vamos a ver trata sobre la historia de Alicia en el país de las Maravillas, aunque es una versión libre. El escenario está completamente oscuro, y en él como en un teatro chino, aparecen personajes iluminados que parecen flotar en el aire. La obra no está mal, aunque me gusta más la técnica del teatro negro que la obra en sí. Salgo satisfecho por haberlo visto.

    Terminamos la visita en el puente de Carlos, desde donde hay una fantásticas vistas del castillo iluminado. El río es atravesado por barcos con orquesta y en el puente aún hay mucha gente. El centro de Praga está lleno de gente a todas horas. Antes de volver al camping paramos en Vaclavske namesti a comprar unas salchichas y algo de beber. Mi salchicha de esta noche tiene 50 cms. y me la como ante las risas de todos, incluida la vendedora.

Itinerario

DIA 9- PRAGA.

    Nuestra rutina de desayuno praguense nos lleva esta vez más tiempo que los dos días anteriores. No hay prisa. Nuestra intención es dedicar la mañana a la zona del castillo y el resto del tiempo a callejear por la ciudad vieja.

    Aparcamos pasado el puente de Carlos. Hoy nos cuenta el aparcamiento el doble que el día anterior. Estamos en el mismo centro. Subimos al castillo y accedemos a los patios para luego entrar en la catedral de San Vito, el santo del baile de su mismo nombre. Vemos que solo se puede visitar la mitad de la catedral, para el resto hace falta entrada, que compramos en la misma catedral, y que no mucha gente debe saber que puede comprarse allí, ya que mientras que las taquillas de los patios estaban a rebosar, estas están completamente vacías. Una señora española se acerca a preguntarnos sobre cómo funciona, y terminamos comprándole una estrada de estudiante para ella y su marido (175 coronas) que te permite visitar las diferentes partes del castillo. Visitamos la catedral de San Vito y  subimos a la torre de la catedra. En el antiguo palacio real, lugar donde se realizó la famosa Defenestración de Praga, que dió comienzo a la guerra de los 30 años, en la que España perdió bastantes de sus posesiones en Europa, hay una buena exposición sobre la catedral y los reyes checos. En el patio hay una fiesta medieval para niños, con actuaciones divertidas y talleres. Lo que más nos llama la atención es que te puedes poner una armadura. Jose no lo duda, y allá va el primero. Luego llega mi turno. Primero me pongo la cota de maya, con un peso considerable. Poco a poco mi escudero me va colocando el resto de la armadura: el peto, los brazos los guantes y el yelmo, para terminar adornando mi figura con el escudo y la espada. Obligatoria la foto. ¡¡¡Cómo pesa la armadura!!! Estoy seguro que si hubiese tenido que ir a la batalla en aquellos tiempos, nada más salir me habrían matado, ya que el peso me haría quedarme clavado en el suelo. Claro, que seguro que en una batalla moderna también me matarían nada más salir. Recuerdo cuando fui con éstos a jugar al paint bal, que me mataban hasta los de mi propio equipo. Da que pensar.

    La Basílica de San Jorge (Sv. Jiri, en checo), la torre de la pólvora (donde no hay nada digno de mención, dicho sea de paso) y el callejón de oro, donde vivió en una de sus casas Kafka, completan la visita. Por cierto, que ahora hay que pagar por entrar en el callejón. Años atrás, cuando estuve se entraba como si fuese una calle más del castillo. Dinero, dinero, dinero. 

    Rut está empeñada en ver el museo del juguete, que según parece está al final del callejón, pero por más que miramos, allí no hay nada. Salimos del castillo con idea de ir a comer, pero según salimos vemos el museo del juguete. La entrada cuesta 35 coronas, pero no entramos todos. Dentro hay juguetes (claro) de todas las épocas, algunos bastante antiguos. En el segundo piso se encuentra un exposición de muñecas Barbie. Hay cientos de ellas, algunas con trajes de lujo, más bonito el vestido que la muñeca en sí. 

    Volvemos al centro y comemos en un bar no muy lejos del puente, sitio típico para asaltar a un turista, y aunque la comida no es demasiado cara, he comido menos que otros días y me ha costado casi el doble. Por decirlo así, termina nuestra visita a la República Checa. El resto de la tarde lo pasamos de tienda en tienda gastando las pocas coronas que nos quedan en regalos para familiares y amigos, algo que me agobia bastante, ya que yo, por lo general, no suelo llevar regalos a nadie ya que no me gusta pensar qué comprar. Cenamos en el italiano en el que comimos el día anterior damos una última vuelta nocturna por la ciudad. 

Itinerario

DIA 10- PRAGA - COLONIA - MADRID.

    Definitivamente se terminó nuestra semana de vacaciones. Con mucha tranquilidad nos levantamos, desayunamos, recogemos y nos vamos al aeropuerto. Tenemos que devolver primero el coche y queremos reclamar por la subida de precio que Alimex CR que hizo una vez ya hecha la reserva, aunque nos da igual, porque hasta ahora nadie de Alimex nos ha dicho nada (I repeat: Alimex CR car rental company in Prague (Czech Republic) is not a serious company. Of course, you can claim, but nobody is going to reply you. Take this into consideration when reserving a car with Alimex CZ).

    Tras dejar el coche, facturamos las maletas y damos una vuelta por las tiendas para las últimas compras. Embarcamos rumbo a Colonia a la hora prevista. De vuelta en nuestro conocido aeropuerto de Colonia, comemos en la hamburguesería que hay allí, y después de facturar, matamos el tiempo viendo las mismas tiendas que vimos a la ida, y que ya casi nos sabemos de memoria. El avión sale con retraso, pero en un santiamén estamos en Barajas. Nos despedimos todos ya que cada uno vamos a una parte de Madrid. Ahora a ver las fotos cómo han quedado.

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