VIAJE A TUNEZ
POR JOSE Y MARIA - LORANCA (MADRID - ESPAÑA).
| ITINERARIO | |
| DIA 1 | MADRID - HAMMAMET. |
| DIA 2 | HAMMAMET - SOUSSE - MONASTIR - SFAX. |
| DIA 3 | SFAX - DJERBA - GADES - MATMATA. |
| DIA 4 | MATMATA - KEBILI - DOUZ - TOZEUR. |
| DIA 5 | TOZEUR - NEFTA -TOZEUR. |
| DIA 6 | TOZEUR - GAFSA - SBEITLA - KAIROUAN - HAMMAMET. |
| DIA 7 | HAMMAMET - TUNEZ - CARTAGO - SIDI BOU SAID - TUNEZ - HAMMAMET |
| DIA 8 | HAMMAMET - MADRID |
| DIA 1.- MADRID - HAMMAMET. |
Túnez es uno de los países más pequeños del continente africano (163.610
km2) y el más pequeño de los que forman el Magreg (Marruecos, Argelia, Túnez,
Libia y Túnez). Magreb significa "donde se pone el sol", mientras que
Maserek es "desde donde sale el sol".
Por todo el país podemos encontrar huellas de las distintas civilizaciones y culturas que han poblado esta zona de Africa, como los fenicios, romanos, árabes, españoles, turcos, franceses y, por supuesto, los cartagineses, quienes lo fundaron con una pequeña trampa: la princesa fenicia Dido, huyendo de su país llego a esta parte del Mediterráneo. Los habitantes de la zona la permitieron quedarse, pero solo en el espacio que ocupase una piel de toro extendida. Dido tomó la piel de toro, la cortó en trozos y los extendió por una zona lo suficientemente grande para fundar una ciudad.
En Túnez abundan las palmeras datileras y los olivos. Los palmerales se encuentran generalmente en los oasis, de los que hay tres clases: costeros, sahariano y de montaña, éstos últimos únicos en el norte de Africa. Existen treinta y dos calidades diferentes de dátiles.
Empezamos el itinerario del viaje llegando el domingo por la noche, aproximadamente a la 1,30, es decir, el lunes de madrugada, después de dos horas de viaje en avión. Desde el aeropuerto nos trasladamos al hotel en Hammamet, dónde llegamos sobre las tres de la madrugada. nos dan las habitaciones y quedamos con el resto del grupo a las siete de la mañana. Hoy dormimos muy poco. Itinerario
Hammamet es un pequeño puerto pesquero donde hay gran cantidad de hoteles aunque no han perjudicado el paisaje debido a que la ley tunecina prohibe las contrucciones de altura mayor a un eucalipto o limonero. Construida sobre la antigua ciudad romana de Pupput, su nombre proviene de los hamman o baños públicos. Visitamos la Medina, construida en el año 904 y paseamos por sus zocos.
Nuestra siguiente parada es Port el Kantaoui, uno de los sitios más turísticos de Túnez, lleno de hoteles de nueva contrucción y su puerto de embarcaciones de todo tipo, desde yates privados de lujo hasta galeones utilizados como restaurantes.
La siguiente parada
es Sousse, a 140 kms al sur de Túnez y a 85 de Hammamet, es la capital del
Sahel (litoral en árabe) y la tercera ciudad después de Túnez capital y Sfax.
Sousse se alió con los romanos en contra de Cartago durante la Tercera Guerra
Púnica. Anibal instaló aquí su campamento base antes de la derrota frente a
Escipión en Zama el año 202 a.c.
Visitamos la medina con una muralla del siglo IX. Dentro hay cuatro mezquitas, los zocos, la kasba y un ribat (conventos-fortaleza donde vivían monjes guerreros). La Gran Mezquita data del siglo XI.
Hay que tener cuidado de no perderse por sus estrechas callejuelas laberínticas, lo digo por experiencia, ya que llegamos 20 minutos tarde al autobús por no encontrar bien la salida. Si te sales de las dos callejuelas principales tienes muchas posibilidades de perderte.
En esta parte del país el aceite es el principal producto. Existen 60 millones de olivos en Tunicia con mayor abundancia een el norte del país que en el sur y con una menor separación entre cada olivo. Hay olivos de 2000 años.
Después de Sousse,
visitamos Monastir. Visitamos el Ribat de Harthema, construido en el año 796
(muy interesante). Se puede acceder a casi la totalidad del recinto, murallas,
sótanos, etc, donde normalmente no te dejan pasar. Es imprescindible subir al
Nador (torre) desde donde se tiene una espectacular vista de la ciudad y del mar
Mediterráneo. Este Ribat es uno de los mejores conservados de Tunicia. Desde el
Nador se puede ver el cementero y el mausoleo de la familia Burguiba (anterior
presidente del país). Choca un poco ver este majestuoso templo al lado de las
tumbas más sencillas pertenecientes a la gente del pueblo llano, hechas con
baldosas o incluso, algunas solamente con un montón de arena. Llama la
atención la gran cúpula dorada junto a las dos torres de 25 mts.
El Jem es nuestra
penúltima parada del día, situada a unos 200 kms. de la capital y a 65 kms.
del Sfax. Unos cuantos kilómetros antes ya se ve su anfiteatro a lo lejos
sobresaliendo por encima de las viviendas. Este anfiteatro es uno de los mejores
del mundo y compite incluso con el Coliseo de Roma, que es más grande, aunque
no tan bien conservado. Tiene tres pisos y existen leyendas basadas en hechos
reales que cuentan que la reina bereber Kahina se refugió en este anfiteatro
ante el asedio de los árabes. Ella consiguió traer pescado fresco por medio de
túneles que comunicaban con el mar.
Existen restos del primer anfiteatro que tuvo la ciudad en el siglo I, con unos 8.000 espectadores, pero no queda casi nada de él y no merece la pena la visita. La gente del lugar ha ido llevándose las piedras para construir sus propias casas, al igual que la brecha que existe en el anfiteatro grande, con capacidad para 35.000 espectadores.
Sus dimensiones son 149 mts. de longitud, 24 mts. de ancho y 36 mts. de alto y la arena tiene 65 mts de diámetro. En en centro de la arena hay una apertura por la que pueden verse las mazmorras y las jaulas de los leones (se pueden bajar a visitar). Colocándose en medio de la arena no hace falta mucha imaginación para ponerse en el lugar de los esclavos, cristianos o gladiadores que allí luchaban o eran devorados por las fieras. O mirar a las gradas y ver todo lleno de gente aclamando a los gladiadores. Bajo mi punto de vista, uno de los lugares más interesantes de todo el recorrido.
La ciudad tiene otros puntos de interés, pero nosotros, por falta de tiempo, no pudimos verlos. Hay museos y excavaciones que se están realizando, a parte del segundo anfiteatro. De todas formas, el interés principal están en el anfiteatro (no dejeis de visitarlo, es impresionante).
Salimos de El Jem dirección a la costa para llegar a Sfax, segunda ciudad en importancia de Tunicia. Por esta zona podemos ver en los bordes de la carretera como secan la carne de cordero: primero los matan, les quitan la piel y los cuelgan echándoles sal para que se sequen antes. A su lado, atados, están sus compañeros vivos, esperando su turno, viendo el cadaver de los otros, mirando con ojos de resignación. En esta ciudad hay mucho olivos y almendros, por ser esta tierra relativamente abundante en agua.
Llegamos a Sfax ya tarde y casi no nos da tiempo a ver nada. Entramos en la medina, pero casi todos los puestos están cerrados (serían las 6:30 de la tarde, más o menos). Damos una vuelta por sus callejuelas. Dicen que esta medina es mucho más barata que cualquiera del país, pero a nosotros no nos da tiempo para comprobarlo. Tendremos que conformarnos con admirar su muralla del siglo VII y la puerta del Bab el-Diwan. Con esto damos por terminada la visita de hoy. Nos vamos a dormir, aunque antes una ducha, cena y cervecita. Itinerario
Salimos hacia Gabes, donde llegamos muy temprano al mercado de especias, y aunque el primer día (ayer) creíamos que lo del regateo no iva con nosotros, hoy parecemos unos expertos en la materia, además, como aún no hay mucha gente, no se siente ese agobio. Hacemos las pertinentes compras, incluida una sisha (pipa de agua) muy típica de cualquier país árabe, y por supuesto, estando en el mercado de las especias cómo no llevarse alguna bolsita. Aquí se regatea dentro de los zocos, pero fuera los precios son cerrados.
Gabes tiene un gran oasis con más de 300.000 palmeras. Este lugar fue escenario de alguna batalla entre alidados y alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. También es conocida como "la ciudad de la henna", que se usa para hacer tatuajes. La henna la usan las novias el día de su boda para tatuarse la palmas de las manos y los pies.
De aquí nos marchamos a la Isla de Djerba por medio del transbordador. Visitamos la sinagoga de la Ghriba, donde hay que descalzarse para entrar y te ponen el kiaps (gorrito judío) para los hombres. Las mujeres deben cubrirse la cabeza con un pañuelo. Es algo pequeña, pero con muchos detalles, tiene una pared llena de ofrendas que los judios traen en peregrinación.
Desde aquí vamos a la capital Houmt Souk, donde nos metemos en su medina y nos damos un respiro sentándonos en una terraza de una plaza muy cuca a tomarnos un te de piñones.
A los habitantes de la isla les llaman lotófagos o comedores de loto, ello debido a la obra de Homero "La Odisea". Es la isla más grande de todo el Magreb y está conectada al continente por una antigua calzada romana, aunque de la calzada queda poco, por no decir que nada, y ahora es una carretera de más de siete kilómetros. Aquí también se escondían de los españoles algún que otro pirata.
Llama la atención la forma de los tejados, distinta a la de los demás sitios. Aquí son redondos, de esta forma el agua de lluvia, que es muy escasa (solo llueve unos 25 días al año) se recoge y se aprovecha.
Llegamos a la aldea de Guellala, centro alfarero y visitamos una cooperativa, donde vemos como hacen varias piezas de barro y la exposición. Aquí también dicen lo de "más barato que en Andorra" o lo de "hoy solo ver, no comprar", para que entres a sus puestos y ya una vez dentro te enseñan de todo, eso si, si no compras o regateas demasiado duro, te dicen que eres "peor que catalán". Los precios están bastante bien en general en todo el país, con lo que siempre cae algo.
Las mujeres aquí van vestidas con túnicas blancas con alguna ralla de color. La diferencia es que aquí llevan un gorrito hecho de paja que les da un aspecto más que de árabes, de andinas sudamericanas.
De vuelta al continente en el transbordador conozco a un chaval de once años que se dedica a vender chicles, pañuelos, chocolatinas, etc, a los turistas. Chapurreando un poco de francés, a que de árabe no tengo ni idea (salvo alguna palabra que me ha enseñado el guía, Mohamed), le pregunto si va al colegio y cuantas horas estaba allí vendiendo. Me contesta que tiene vacaciones y que se tira once horas de una orilla a otra vendiendo. El me pregunta que si yo estudio y le digo que estoy trabajando. Finalmente llegamos a la otra orilla, no le he comprado nada, pero le he dado algo de dinero y nos despedimos de él.
Salimos dirección a Matmata donde hay más de 700 viviendas trogloditas,
excavadas en las paredes de roca o en el suelo. En algunas de estas aldeas aún
se habla la lengua bereber. Esta forma de construcción de casas tiene varios
motivos: uno es el meteorológico, al estar bajo tierra, los veranos se llevan
algo más frescos y los inviernos son más resguardados; otro era el de pasar
desapercibido de sus enemigos, lo cual se comprueba poniéndote en frente de
estas viviendas. Lo único que ves es el horizonte. Si no sabes dónde está la
entrada no sabes que hay una o varias viviendas a pocos metros de ti; y otra
razón es la económica ya que sale bastante más barato hacer un agujero y
excavar las habitaciones, que hacerlo sobre el suelo con el consiguiente gasto
de materia (además tiene la ventaja de que si vienen invitados y no
tienes sitio para tanta gente, te haces otra habitación y se acabó el
problema - es broma-).
Estas viviendas suelen tener unos patios centrales de construcción circular de unos seis mts de altura y 10 ó 15 de diámetro en sus paredes. Se abren habitaciones y almacenes o despensas de grano que ellos mismo muelen. Vemos como una mujer muele grano y hace madejas de lana de sus propios animales. También visitamos algún decorado de la famosa película "La Guerra de las Galaxias" (Star Wars), que se rodó hace veintitantos años en una de estas cuevas (la casa de Luke Skaywalker, el hijo de Dath Vader).
Llegamos al hotel Diar el Barbar, un hotel moderno, pero subterráneo también y muy bien ambientado. Nos toca una habitación-cueva del piso de abajo (una auténtica gozada). Las del primer y segundo piso son habitaciones normales. Para María y para mi, el mejor hotel de todos por los que hemos pasado, no ya por el lujo que tuviera o dejara de tener, sino por lo encantador del entorno. Además, por la noche, al estar en una zona desértica, teníamos un increible vista de las estrellas en el cielo, al no existir ningún tipo de contaminación lumínica. Ricardo nos da una buena clase de astronomía.
Una visita muy interesante la de las viviendas trogloditas. Otro sitio de los que más nos ha llamado la atención, viendo en las condiciones que tenían que estudiar las niñas de la casa que visitamos, casi sin luz, en una mesita de campo muy pequeña, compartida por tres y casi sin material escolar.
Aunque es algo paradógico, el mayor enemigo de este tipo de viviendas son las inundaciones. Hace años, en unas inundaciones que hubo, se perdieron la mayor parte de este tipo de viviendas, obligando a la gente a trasladarse a la nueva Matmata.
En todas las casas, en la puerta, tienen pintada la mano de Fátima y algún animal, generalmente peces, para protegerse del mal de ojo. Itinerario
Salimos dirección Douz, que significa "doce" por haber estado aquí acuartelado el décimo segundo regimiento del ejército francés durante la Segunda Guerra Mundial. También conocida como "la puerta del desierto", aquí visitamos el zoco que hoy parece estar muy concurrido, visitamos algún puesto (como no) y tras comprar algo, preguntamos al dueño si podemos hacer alguna foto del mercado, con la escusa de haber comprado algo (como si eso nos diera algún derecho). Al final nos da permiso y tomamos la foto, aunque con algún reparo por su parte. Nos han dicho que aquí no les gusta que sean fotografiados e incluso a algunos les sienta mal y se lo pueden tomar como un insulto.
Seguimos nuestra visita, ya nos queda poco tiempo. Hemos quedado con todo el grupo, pero antes pasamos por una callejuela estrecha y descubrimos el mercado de ganado, casi por casualidad, deonde se venden dromedarios, cabras, corderos, etc.
Seguimos viaje hacia Kebili, aunque antes paramos a dar un paseo en dromedario. A Ricardo parece que le han dado uno muy pequeño, pero al bajarnos nos damos cuenta de que es como todos los demás, lo que ocurre es que es un ex-jugador de baloncesto que mide dos metros justos, y le colgaban mucho las piernas. Hubo el lógico cachondeo. Kebili no tiene mucho interés destacable.
Pasamos por Chott el Jerid, las lagunas saladas. Ahora están secas y solo se ve una extensión grandísima de arena y sal, pero en época de lluvia, cuando se inunda, parece un auténtico mar, aunque solo llega a cubrir unos cuantos centímetros. Hacemos la parada de rigor para hacer las fotos y nos dicen que no nos alejemos mucho pues hay arenas movedizas que podrían tragarse un coche entero. Ahora se atraviesa la laguna por una carretera asfaltada, pero antiguamente era muy peligroso aventurarse por aquí. Aquí también se forman numerosos espejismos en el horizonte. Otro dato de interés es que con tanta extensión salada no se aproveche esta sal para nada. Mohamed, el guía, me dijo es es de baja calidad, hay salinas de donde se saca otra mejor.
Llegamos a Tozeur. Afortunadamente no estamos en verano, porque aquí llegan a los 50 ºC, y por estar en una zona tan cercana al desierto, en invierno llegan a los 4 ºC bajo cero. Las mujeres de esta zona llevan un velo negro con alguna raya de color, blanco, azul, etc., que antiguamente las distinguía sabiendo de que ciudad eran: raya blanca de Tozeur, azul de Nefta, etc., aunque ahora eso ya no se sigue a rajatabla (lo de las rayas, porque el negro si lo siguen llevando). Aquí en Tunicia las mujeres no llevan un único velo, si no que varía de forma y color dependiendo de la zona del país donde te encuentres, por ejemplo, aquí en el sur van de negro, quitando algunas zonas del desierto que van de blanco. En los oasis de montaña suelen llevar el marrón, más al norte se ven los colores rojos y granates, en la isla de Djerba llevan el gorrito de paja que ya comenté, etc. Las casas aquí están construidas con ladrillos de color ocre, haciendo dibujos simétricos.
Visitando la ciudad entramos en una mezquita de donde nos echan.No sabemos si por estar haciendo fotos, si por llevar pantalón corto o quizás por las dos cosas. Como no queríamos quedarnos para averiguarlo, dada la pinta que tenía el hombre que nos lo estaba diciendo nos marchamos María y yo, porque a los demás no les dió tiempo ni a entrar.
Volvemos al hotel donde después de la cena nos damos una vuelta por la ciudad que está muy animada. Itinerario
Hoy salimos a los
oasis de montaña de Tamerza y Chebika en vehículos 4X4 y nos adentraremos en
el desierto unos kilómetros. Es una excursión optativa, pero creemos que va a
merecer la pena, así que decidimos ir. Al final estuvo bien subir a los oasis
de montaña, únicos en esta zona de Africa.
Nos han llevado
también a los escenarios de las películas "El Paciente Inglés" y
"la Guerra de las Galaxias", que están perdidos en medio del
desierto. Aquí quienes están disfrutando a lo grande son Lola y Ricardo, que
son unos auténticos fanáticos de "La Guerra de las Galaxias", aunque
no nos han dejado entrar a los decorados. Solo por estar aquí lo están pasando
en grande.
Después de comer nos dirigimos hacia Nefta, ya en el autobús, todos juntos con el guía, y con Pepe, el conductor, que se llama Jusuf, (Jose en español) que al final se ha quedado en Pepe. Una gran persona y un buen conductor, aunque en alguna ocasión hemos pasado un poco de miedo, sobre todo los primeros días que no sabíamos la forma de conducir que tienen aquí en los adelantamientos. Se pasa muy mal, porque ves como los coches vienen de frente hasta el último momento. Luego ya prefieres no mirar la carretera para no ir todo el viaje en tensión. Después nos dimos cuenta de que aquí todo el mundo conduce así, y con Pepe se va bastante bien. También tenemos la suerte de ir en un autocar que tiene unas 25 plazas y nosotros somos once, con lo cual vamos con mucho espacio.
Llegamos a Nefta, llamada también la otra puerta del desierto. Está considerado como el segundo centro de peregrinación del país, después de Kairouan. Está junto a la frontera con Argelia. Hacemos una visita al oasis con más de 400.000 palmeras, donde nos enseñan a extraer el "legmi", licor de palmera. Lo extraen de cada palmera durante dos meses para que no muera (en algunos sitios hemos visto palmeras secas y el el guía nos dijo que le habían extraído el jugo durante tres meses, por eso estaban secas). De cada una sacan unos cinco litros y lo dejan fermentar. También lo probamos y fumamos tabaco de cedro y probamos dátiles. Aprendemos que existen palmeras masculinas y palmeras femeninas y la diferencia entre éstas. Volvemos a las calesas en las que hemos hecho esta visita y nos da tiempo a visitar la ciudad, donde tenemos la suerte de encontrarnos con la celebración de una boda, que por aquí son muy pintorescas: la gente lleva trajes típicos, la novia va tatuada de henna y el novio lleva un trabuco, que luego no explicó el guía que se usaba en la noche de boda (se dispara al aire, no contra la novia).
Subimos a la Corbeille, desde donde se puede ver todo el palmeral y los baños calientes donde los lugareños vienen a bañarse en turnos: mujeres separadas de los hombres; y donde el agua sale a temperatura de entre 25º y 45º C.
Desde aquí volvemos a Tozeur, al hotel. Vamos al mirardor de los poetas donde la gente se agolpa en unos pocos metros cuadrados, con riesgo de caer desde bastante altura, para ver anochecer y después hacen fiestas y tocan instrumentos típicos.
Después de cenar nos acercamos a la tetería donde pedimos una sisha para fumar entre cinco, y casi no podíamos con ella. De hecho, Ricardo se cogió una medio pájara de tanto aspirar, mientras que veías a los autóctonos como fumaban cada uno con una igual que la nuestra para cada uno y en la distancia y con el ruido de la música y la gente hablando, se oía burbujear el agua mientras que nosotros no éramos capaces de sacar casi ni humo, pero estuvo divertido. Itinerario
Camino de Kairouan pasamos por Gafsa. Visitamos las albercas romanas, que no tienen especial interés y por lo que podemos ver la ciudad tampoco tiene nada especialmente interesante, salvo la Kasba del siglo XV.
Seguimos camino
a Sbeitla a 120 kms de Gafsa, donde podemos admirar las ruinas romanas de
Sufetula, que son unas de las más importantes y mejor conservadas del país. Su
fundación se remonta al año 70. Fue colonia romana con una posición
estratégica inigualable, por eso creció tanto. Lo primero que nos encontramos
es el arco del triunfo o arco de la tetrarquía, levantado en época de
Diocleciano. También se encuentra en buen estado el teatro y la termas, donde
podemos ver mosaicos en bastante buen estado del siglo III, y donde se
distinguen dos estancias calientes y frías. Lo que más llama la atención es
el faro del siglo II, con un muro de unos cuatro mts, remodelado en época
bizantina. Dentro del foro están los templos, que son tres dedicados a la
triada romana: templo de Júpiter, Juno y Minerva, algo poco común entre los
romanos, que normalmente compartían el mismo templo para los tres dioses. Se
sabe que esto tres fueron construidos a la vez. La puerta de Antonio, que da la
entrada al foro, data del año 134 a.c.
Aquí, cmo en casi todos los sitios donde hemos entrado hemos pagado 1 dinar para poder hacer fotos, a parte de la entrada.
Salimos hacia
Kairouan. A medio camino nos encontramos una tormenta de arena. Menos mal que
vamos en
el autocar, porque fue bastante dura. Lo curioso es que media hora
antes hacía un sol de justicia, aunque no se cómo, el guía nos los avisó:
"hoy habrá tormenta de arena". Todos nosotros mirando el cielo
despejado, preguntándonos si nos tomaba el pelo.
Llegamos a Kairouan, 153 kms de Tunez y 107 de Sbeitla. Es la cuarta ciudad santa del Islam. Siete viajes a esta ciudad equivalen al hajj o peregrinación a la Meca, que todo musulmán debe hacer. Esta ciudad fue fundada por lo árabas en el 670.
La Gran Mezquita, llamada también Jamaa Sidi Uzba, edificada en el año 699, destruida por los bereberes (bárbaros, según los romanos) y reconstruida posteriormente en el año 695. En su patio hay varias cisternas subterráneas para recoger el agua de lluvia. Es el lugar de oración más antiguo del mundo musulmán occidental. Tiene un minarete almenado de 35 mts. de alto, ya que además de servir de lugar de culto y rezo, servía como fortaleza militar. En el patio también podemos encontrar un reloj de sol muy pintoresco.
La Zavia de Sidi Sahab o Mezquita del Barbero, donde se encuentran los restos de Abou Dhamael Balaui, compañero de Mahoma, quien conservaba tres pelos de la barba del profeta. Solo se puede pasar a los patios de esta mezquita. El resto de las instalaciones son para los musulmanes. En uno de estos patios podemos admirar azulejos pintados con motivos florales, donde se pueden ver camuflados algunos animales (las imágenes están prohibidas por el Corán). Destacan los colores amarillo, verde y azul, que para los musulmanes tienen su significado (p.ej. el verde el el color del Islam). El otro patio destaca por su ornamentación en la parte alta de las columnas e igualmente los azulejos pintados.
Desde aquí nos vamos a Hammamet para dormir. Itinerario
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DIA 7.- HAMMAMET - TUNEZ - CARTAGO - SIDI BOU SAID - HAMMAMET. |
Hoy nos levantamos temprano. Queremos hacer muchas cosas. Primero, en Túnez, vamos a la medina, que por ser muy temprano nos la encontramos sin gente y con todos los puestos cerrados. A medida que nos vamos adentrando encontramos alguno que otro abierto. Es un auténtico laberinto, lleno de callejones estrechos donde hay que estar muy atentos para no perderse del grupo. Al final, de los once, acabamos siendo cinco sin saber donde estaban los demás. Finalmente los encontramos con la ayuda del guía. Se habían perdido y no sabían llegar al punto de encuentro.
Visitamos la Gran Mezquita, pero nos llevamos una gran decepción porque solo nos dejan pasar al patio y encima tenemos una valla que no podemos traspasar desde donde tenemos que tomar las fotos. Además a María y a mi nos echaron al bronca por darnos un beso en este lugar de culto, fundado por los omeyas en 732, terminada por los aglabios en 864. El alminar es posterior, de 1894 por los turcos.
Esta medina es la mejor conservada del país y aunque suele venir mucho turista, nosotros hemos tenido suerte de poder verla tranquilamente y sin demasiado agobio. En el interior encontramos numerosas mezquitas con sus minaretes, que a mi particularmente me llaman bastante la atención.
Un comerciante no ofrece subir a su terraza en la parte de arriba de la tienda para hacer fotos. Subimos y efectivamente hay una vista bastante buena de toda la medina con algún minarete sobresaliendo de entre los tejados.
Volvemos tras nuestros pasos para no perdernos y llegamos hasta la calle de Yamaa el Zeitun (la calle más turística), desde la cual ya no tiene pérdida salir de la medina. Saliendo nos encontramos con la puerta de Francia, de 1848, punto en el que la ciudad moderna se une con la antigua. Fue aquí también donde Don Juan de Austria mandó construir la fortaleza llamada "fuerte de Túnez" en 1573, para protegerse de los turcos.
Desde aquí nos vamos al museo del Bardo, que tiene una de las mejores colecciones de mosaicos romanos del mundo, aparte de estatuas de todos los tamaños, entre otras cosas. El museo se encuentra en un palacio de 1882. Tiene tres planteas, en las que se encuentran mosaicos de todo Túnez, especialmente de Cartago y de ciudades romanas tunecinas, casi todos de los siglos II a IV. Se pueden apreciar las grandes diferencias entre los mosaicos romanos y los bizantinos. Es una visita obligada que no se puede perder nadie. Merece la pena, sin duda.
Llegamos a Cartago, una de las visitas más esperadas del viaje y a la vez la más decepcionante. Lo primero que vemos es el thopet, santuario de Tanit y Baal Hammon. Es una necrópolis, donde se supone están enterradas las cenizas de los niños incinerados que eran sacrificados para apaciguar la furia de la naturaleza, y digo que se supone, pues investigaciones posteriores han demostrado que mucho de los niños fueron sustituidos por animales. Todo ello formaba parte de la propaganda romana contra Cartago, para hacer ver al enemigo como muy cruel.
Tuvimos la oportunidad de subir a la parte más alta de Cartago, desde donde se podía ver el emplazamiento estratégico que tenía. Después fuimos a ver los puertos púnicos, de los cuales no queda nada, excepto la forma circular del puerto militar, que da muy buena idea de la dimensión, no solo del puerto, sino también de los "trirremes" (naves de guerra cartaginesas) y del emplazamiento. Este sitio no tiene un especial interés por la escasez de piezas arqueológicas y ruinas, excepto que se conozca un poco las Guerras Púnicas y la historia cartaginesa y fenicia.
Seguimos con la visita a las termas de Antonio a las que se puede bajar y recorrer a pie. Fueron construidas a partir del año 117 por el emperador Adriano y se terminaron en el año 161.
Sidi Bou Said, a dos
kms. de Cartago, y sólo a 20 de Túnez, es un pintoresco pueblo encalado con
las
puertas y ventanas en azul. Todo el pueblo es igual, y el azul de sus
detalles es siempre el mismo todo. Desde aquí se ve toda la bahía de Túnez.
Es un lugar frecuentado por escritores, artistas y músicos que vienen aquí
para inspirarse.
Volvemos a Hammamet, al hotel, para dormir. Es el final del viaje. Mañana sale el avión hacia Madrid. Itinerario